Además de trabajar, durante esta semana en la que no he posteado nada el blog, he estado ocupado con los preparativos para poder ocupar mi nuevo apartamento lo antes posible. Entre otras cosas, he ido hasta el IKEA de Tempe, a unos 15 minutos en tren del centro más otros 10 minutos de paseo. Efectivamente, tal y como todos sospechábamos, los IKEA son todos iguales hasta en las antípodas. Aunque llevaba la lista de la compra perfectamente preparada de antemano y sabía dónde encontrar cada artículo, me pasé varias horas allí dentro, incluyendo un descanso para comer las inevitables albóndigas suecas. Al final compré un montón de cosas e hice que me las lleven al apartamento, con lo que volví del IKEA con las manos en los bolsillos y la cartera más ligera.
También he comprado algunos electrodomésticos por internet. Con todo eso, más algunas otras cosas que compraré en el K-Mart (25 minutos a pie desde mi apartamento), espero poder trasladarme a vivir al nuevo apartamento el martes, y pasarme el resto de la semana abriendo paquetes planos y montando muebles de IKEA.
Para el gas y la electricidad he hecho un contrato con un proveedor, también por internet. En Australia el mercado de las "utilities" está liberalizado, y hay varias compañías compitiendo. No es nada fácil comparar ofertas y decidir cuál es la mejor, así que después de darle muchas vueltas tomé la decisión basándome en criterios ecológicos (que no económicos), y contraté una tarifa de energía 100% limpia. La electricidad está producida mediante fuentes renovables (eólica) y la compañía planta árboles para compensar las emisiones debidas al gas consumido. Aunque es un poco más cara, mi karma ha aumentado y espero que la naturaleza me lo recompense salvándome de las garrapatas la próxima vez que salga a caminar por el monte.
Lo que todavía no he contratado es la conexión a Internet, aunque seguramente lo haga mañana. Nuevamente, hay un puñado de compañías compitiendo, y las posibilidades de conexión (cable, ADSL, fibra, o nada de nada) varían de una calle a la siguiente, lo cual hace todo muy confuso. Me ha sorprendido que el mercado funciona al revés que en España. En la piel de toro, las compañías te lo ponen muy fácil para darte de alta: te regalan el router, el alta, te hacen descuento los primeros meses, etc. Aquí es lo contrario: tienes que pagar el alta (unos $80), el router ($100-$200) y ni hablar de descuentos. Una tarifa mensual típica son unos $70 sólo por la conexión de datos, sin teléfono ni nada más. Y si te das de baja antes de 24 meses, pagas una penalización. Pero aún hay más: aquí no te venden las conexiones por su velocidad, que ni siquiera anuncian y que en ningún caso garantizan. Aquí las ofertas son por el volumen de tráfico, por ejemplo, 50 GB/mes, 150 GB/mes, etc., como en las conexiones de datos para móviles de España. Si te pasas del límite, te bajan la velocidad, o puedes comprar un "pack" de datos adicionales. En resumen: si lo comparamos con la conexión que yo tenía en Asturias, la de aquí es mucho más cara y más lenta, y además con límites de tráfico.
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domingo, 16 de septiembre de 2012
viernes, 31 de agosto de 2012
Un apartamento en Sydney
Todo el mundo dice que encontrar un apartamento en Sydney, especialmente en el centro, es una misión que requiere tiempo (semanas) y mucha paciencia. Yo he sido tremendamente afortunado, porque he encontrado uno en sólo 24 horas de búsqueda, habiendo visitado apenas cuatro localizaciones y habiendo rellenado sólo una solicitud. La gente no sale de su asombro cuando explico este logro.
La vivienda es muy cara en Sydney, y la mayoría de la gente vive de alquiler. En la zona centro, un apartamento de un dormitorio tiene una renta de $500-$600 por semana, ya que se paga por semanas, no por meses. El mercado de apartamentos es muy competitivo desde el punto de vista del inquilino, y en mi caso han resultado fundamentales los buenos consejos recibidos de otros expats y la colaboración prestada por mi empresa. Una vez localizados algunos apartamentos interesantes a través de dos fenomenales aplicaciones de iPad, los visité. Los agentes inmobiliarios anuncian un horario para hacer "inspections", por ejemplo, este Miércoles de 12:00 a 12:15, y van allí, abren el piso y empieza a aparecer gente para echar un vistazo. Todo sucede muy deprisa, las visitas son fugaces. Si el apartamento te interesa, hay que pedirle al agente un "application form", cumplimentarlo durante las siguientes horas y cruzar los dedos. Con el application form hay que adjuntar un montón de documentación: referencias personales y profesionales, nómina, pasaporte, carnet de conducir, extracto bancario, tarjeta del seguro médico... El agente examina las solicitudes recibidas en las horas siguientes a la inspección, llama a tus referencias para comprobarlas, y elige a un nuevo inquilino. Ahí es donde he tenido mucha suerte, porque lo he conseguido al primer intento.
Mi nuevo hogar es un modesto apartamento en el bonito barrio de Pyrmont, cuya principal ventaja es si situación, ya que me permite caminar 20 minutos hasta el trabajo. Incluso hay un carril bici (menos habituales de lo que yo esperaba, por cierto) y un autobús desde la puerta de mi casa hasta la oficina. De todas formas, supongo que muchos días iré a trabajar andando, porque para llegar a la oficina tengo que atravesar el precioso Darling Harbour a través del Pyrmont Bridge, el puente peatonal que aparece en la parte izquierda de la foto. Es la zona que más me ha gustado de Sydney, al menos hasta ahora.
Mi pequeño pisito está en un edificio de apartamentos, muy habituales en el centro. Dispone de zonas comunes, como una piscina cubierta, un gimnasio bien equipado y una terraza compartida con estupendas vistas y habilitada para barbacoas. Ahora me queda esperar unas semanas a que quede libre, y pensar cómo voy a amueblarlo.
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