lunes, 14 de junio de 2021

Lamington National Park

El parque nacional de Lamington se encuentra muy cercano al de Springbrook, y también en el borde entre Queensland y New South Wales. La carretera de acceso desde Canugra, 30 kilómetros al Norte, es la carretera más espectacular que conozco en Australia. Asciende desde la cota 100 hasta la cota 900 metros por un trazado lleno de cerradas curvas que por momentos me recordó a la subida a los lagos de Covadonga o al mirador del Fito. La carretera es muy estrecha, por lo que los cruces con los vehículos que van en dirección contraria son delicados.

La carretera termina en un altiplano donde se encuentra un complejo turístico formado por cabañas, centro de conferencias, zona de acampada con distintos niveles de comfort, y una larga lista de actividades como tirolinas, pasarelas por las copas de los árboles, un jardín botánico, un aviario, etc. Este lugar recibe el nombre de la familia que se estableció allí y que aún lo regenta (O'Reilly). Incluso hay un avión, réplica del que se estrelló en aquellos montes en 1937, con una placa que recuerda la increíble historia de supervivencia y rescate de dos de los pasajeros.

Junto al complejo turístico solía haber una zona de acampada gestionada por el parque nacional, pero recientemente ha sido absorbida por O'Reilly. Consecuentemente, los precios de acampada son muy elevados, pero los servicios (aseos con duchas de agua caliente, una espaciosa cocina comunal, etc.) son de primer nivel.

Estuve 3 días por esta zona, lo que me dio tiempo a explorar otras tantas rutas de las muchas disponibles. Como en Springbrook, las rutas de esta zona son "de diseñador", con largas rampas de gradientes suavísimos.

La primera ruta fue el circuito de West Canungra Creek. La senda desciende 400 metros hacia el Norte por un hermoso bosque, hasta llegar a una pequeña laguna. Allí el camino cambia completamente de dirección y remonta el río, cruzándolo en múltiples ocasiones. No hay puentes, por lo que algunos de los cruces requieren mojarse los pies. Sorprendentemente, aunque la mayoría de las sendas están bien señalizadas y son anchas y seguras, este segmento junto al río requiere algo más de destreza, incluyendo buen equilibrio y falta de miedo a las alturas para poder recorrer estrechas y resbaladizas cornisas. Tras varios kilómetros, el camino se separa del río y asciende fácilmente entre grandes árboles para cerrar el circuito.

La segunda ruta fue un largo circuito que incluye el valle del Toolona Creek y sus múltiples cascadas. El bosque húmedo semi-tropical presenta algunas de sus estampas más verdes en esta zona. Tras un largo ascenso remontando el río, se alcanza la cresta divisoria entre Queensland y New South Wales, a más de 1100 metros de altitud. Por esa cresta transcurre Border Track, que forma parte de una ruta mucho más larga, pero que en esta ocasión recorrí en sentido horario para, siguiendo un gran arco, regresar al punto de partida. Aunque desde Border Track debería haber amplias vistas hacia el Sureste, la espesa vegetación no permite disfrutar de ellas.

Finalmente, la tercera ruta me llevó hacia los valles al Oeste del lugar de acampada. Por el camino pude visitar las cascada de Morans Falls, así como un par de miradores con fantásticas vistas hacia otras montañas más al interior. La parte final del camino permite visitar Wishing Tree, un enorme árbol que se abre como un portal para pasar por dentro.

Los bosques en esta zona son muy densos. Enormes lianas cuelgan de las ramas, y algunos árboles alcanzan diámetros y anchuras formidables. Una de las especies más llamativas es el Strangler Fig (según la Wikipedia, en español se llama "Matapalo"). Es muy peculiar porque crece alrededor de otros árboles, rodeándolos con una tupida malla que acaba por estrangular al árbol original. En ocasiones, la víctima acaba desapareciendo y el estrangulador permanece, formando una especie de chimenea.









domingo, 13 de junio de 2021

Springbrook National Park

Springbrook es un parque nacional en Queensland, justo en la frontera con New South Wales, a menos de una hora en coche desde Gold Coast.

Comencé la visita desde el Sur, conduciendo desde Murwillumbah por hermosos valles. La primera parada fue en Natural Bridge. Un paseo circular de apenas 1 kilómetro permite adentrarse en el bosque húmedo semi-tropical hasta alcanzar una interesante cueva-cascada. La naturaleza se ha permitido aquí un capricho, haciendo que el río desaparezca en un agujero y se precipite dentro de una cueva.

Volviendo a la carretera y tras ascender las montañas y acampar en The Settlement, lo siguiente que visité fue Purling Brook Falls. Es un circuito de 6 kilómetros que recorre por arriba y por abajo un acantilado, donde el elemento central es la cascada de Purling Brook, de más de 100 metros de altura. Desde la parte de arriba del acantilado se puede observar en la distancia el océano y el skyline de Gold Coast / Surfers Paradise, que es la versión australiana de Benidorm e incluye el rascacielos más alto de Australia. La senda se encuentra en perfectas condiciones.

Al día siguiente recorrí el Warrie Circuit, una ruta de 16 kilómetros y casi 500 metros de desnivel. Esta ruta atraviesa numerosas y espectaculares cascadas (en varios casos, pasando por detrás de la cortina de agua), fantásticos bosques e inverosímiles grietas entre las rocas de los acantilados. El punto más bajo se encuentra en un lugar llamado Meeting of the Waters, que como el nombre indica, es la confluencia de todos los arroyos del valle. Aunque el desnivel es importante, resulta evidente que la ruta ha sido cuidadosamente diseñada para tener unos gradientes muy suaves, lo que significa que hay unos larguísimos zig-zags. Esto contrasta con las rutas en otros lugares, como las Blue Mountains, que son mucho más empinadas.

Este parque nacional tiene más de una decena de miradores con nombre. Pero hay uno que destaca por su nombre: se llama "Best of All". Con ese nombre, por supuesto tuve que visitarlo. Hay un aparcamiento cercano y una senda accesible de apenas 5 minutos. Desde el mirador, a unos 1000 metros de altitud, se puede contemplar un horizonte de más de 60 kilómetros, incluyendo la costa de NSW desde Tweed Heads hasta el faro de Byron Bay. Todo lo que alcanza la vista formó hace millones de años el cráter de un enorme volcán. El mirador se encuentra en el borde del circo de montañas alrededor del cráter. En el lado opuesto, las paredes del cráter desaparecen en el océano. En el interior del enorme círculo, un paisaje de fértiles praderas y suaves colinas en el que destaca, justo en el centro, una montaña de perfil afilado. Se trata de Mount Warning (1159 metros), que marca el lugar donde se encontraba la columna central del volcán (mucho más alta entonces). Mount Warning se encuentra a 30 kilómetros de la costa, pero su altura y peculiar forma llamó la atención del capitán Cook cuando recorrió la costa Australiana en el año 1770 en dirección Norte. El capitán Cook anotó el evento en su diario, pero la montaña no recibió su nombre hasta unas horas después, cuando el Endeavour casi se estrella contra un arrecife, por lo que Cook decidió llamar "Warning" a la montaña que había visto antes ese día. Un auténtico aviso para navegantes.












lunes, 10 de mayo de 2021

Bungonia

A medio camino entre Sydney y Canberra se encuentra el pequeño parque nacional de Bungonia. Dispone de un área de acampada con varias comodidades (barbacoas de gas, aseos con duchas y agua caliente, agua potable, una cocina comunal, etc.) pero no es especialmente hermoso. Es un buen punto de partida para explorar toda una red de caminos, de variada longitud y dificultad, que recorren la arboleda y se acercan hasta varios miradores sobre los profundos valles que rodean el camping. La geología de la zona hace que el agua desaparezca rápidamente de la superficie y se filtre hacia las cuevas, por lo que la superficie es un tanto árida y el bosque es muy poco denso.

En el segundo día de mi visita, decidí recorrer la ruta llamada "Red Track". Esta ruta está considerada como la más difícil del parque, y hay abundantes mensajes de advertencia. Según los carteles, esta ruta de apenas 4 kilómetros requiere 4 horas, buena forma física y condiciones meteorológicas óptimas, lo que deja bien claro que no es un sencillo paseo. Se trata de un circuito, y siguiendo alguna recomendación que encontré por internet, lo realicé en sentido horario.

La senda comienza con un descenso vertiginoso de 400 metros. El camino está bien marcado, pero es muy pendiente, estrecho y en algunos lugares atraviesa pedreros. Al llegar al fondo del valle, el camino desaparece y solo queda el cauce seco del río. En realidad el río lleva agua, pero transcurre por debajo de la superficie.

Hay que continuar por el cauce del río, que se introduce en un angosto cañón. En algunas secciones el cauce seco está formado por arena y guijarros, además de restos de las recientes riadas. Pero la parte más espectacular y técnicamente complicada consiste en una sección de cientos de metros formada por enormes rocas del tamaño de coches y camiones, apiladas de forma caótica bloqueando el cañón de pared a pared. No hay señales de ningún tipo, así que la única forma de continuar consiste en buscar la forma de sortear los obstáculos. En algunos casos hay que trepar y destrepar, en otros hay que saltar de roca en roca, y en múltiples casos hay que pasar por debajo de las gigantescas rocas, aprovechando los huecos que dejan entre ellas. Al avance es muy lento, en ocasiones requiere retroceder para buscar otra forma de continuar, y deben extremarse las precauciones para evitar caídas y lesiones.

Finalmente el cañón se abre un poco, las rocas enormes dejan paso a un cauce más convencional, y el río vuelve a circular por la superficie. La ruta (sin un camino claramente marcado) desciende con el río durante otro kilómetro hasta llegar a una curva, donde una señal indica el punto de salida. Aquí comienza una senda bien definida que asciende 400 metros en una dura rampa pero en mejores condiciones que el descenso. Tras completar el ascenso, apenas unos cientos de metros nos separan del punto de partida. Efectivamente este circuito requiere unas 4 horas para 4 kilómetros, y mucha precaución, pero también resulta único y divertido.





domingo, 9 de mayo de 2021

Mount Wilson

Mount Wilson es una localidad en las Blue Mountains. Está situada fuera de las rutas principales, en una meseta a 1000 metros de altitud y a 2 horas en coche desde Sydney. Tiene menos de 100 habitantes y ningún negocio, ni siquiera un café. Sin embargo, cada año por estas fechas es invadida por miles de turistas que acuden a visitar sus calles y jardines privados. En fuerte contraste con la vegetación típica de Australia, Mount Wilson está llena de árboles caducifolios que se tiñen de espectaculares colores ocres en otoño. Se trata de un espectáculo natural al que estamos acostumbrados en Asturias, pero que en esta parte del mundo es toda una rareza. Una combinación del microclima de montaña, un afloramiento de fértil suelo volcánico, y la mano del hombre a través de varias familias que compiten desde hace generaciones para tener el jardín más versallesco han creado esta peculiaridad.

Además de los jardines, el clima y el suelo son también propicios para los bosques húmedos. En mi visita aproveché para hacer dos cortas y fáciles rutas por su interior. La primera ruta comienza en una zona de acampada y se adentra brevemente en un bosque con el poético nombre de Cathedral of Ferns, donde efectivamente los helechos forman cúpulas y naves. También es el hogar el Giant Tree, un eucalipto de dimensiones poco convencionales, pero que por desgracia fue parcialmente derribado por un rayo hace una década. La segunda ruta se denomina Waterfall Track, y desciende por el interior de un hermoso bosque húmedo hacia un par de cascadas.






sábado, 8 de mayo de 2021

Mount Banks

Mount Banks es una de las cimas más reconocibles de las Blue Mountains. Su altura (1049 metros) le permite asomar un poco por encima de su entorno, y su forma redondeada resulta reconocible incluso desde mi oficina en el centro de Sydney (a 100 km de distancia) en los días más despejados. Es una ascensión fácil, apenas 200 metros de desnivel y 1 kilómetro de recorrido desde el aparcamiento, pero como está muy alejado de las líneas de transporte público, hasta ahora no me había acercado.

Para alargar un poco la visita, primero rodeé la montaña por una pista forestal, y realicé el ascenso por el lado opuesto al aparcamiento, es decir por el Sureste. No fue muy buena idea, porque el ascenso por esta vertiente es un tanto aburrido. Una peculiaridad de esta montaña es que la cima está cubierta de árboles, pero las laderas no, justo al revés de lo convencional. Es como si Mount Banks tuviera un sombrero forestal. Al parecer esta anomalía se debe a la geología, debido a la presencia de basaltos en la cima. Curiosamente esta cubierta forestal priva de vistas a la cima, y hace un tanto inexplicable la presencia de un vértice geodésico en el punto más alto (e invisible). Los árboles tampoco permiten ver el acantilado el lado Suroeste, que se precipita sobre el Grose Valley, y que al parecer es el acantilado más alto de Australia.

El descenso por el lado Noroeste es la parte más interesante (aunque corta) de esta ruta. Una vez se sale del bosque, al Norte se divisa un gran horizonte de montañas, valles y bosques, totalmente arrasados por los incendios del año pasado pero donde los brotes verdes han crecido ya hasta formar una densa capa vegetal. Al Oeste hay unos miradores para asomarse sobre el Grose Valley y observar las paredes de arenisca del lado opuesto, en dirección a Blackheath. Con la iluminación adecuada, resulta muy visible el perfil imposible de Hanging Rock.




miércoles, 28 de abril de 2021

Devil's Hole y Nellies Glen

Este es un circuito que comienza y termina en Katoomba, y visita el Megalong Valley. En el extremo Suroeste de Katoomba, donde comienza el Narrow Neck, hay un paso para descender hacia el Megalong Valley. El nombre de este paso es muy gráfico: Devil's Hole. Se trata de una fractura en el acantilado que deja abierta una profunda grieta de unos 4 metros de anchura. Por el fondo de la grieta, un empinado tobogán de rocas y árboles desciende de forma vertiginosa. En el medio de la grieta, una enorme roca se ha quedado suspendida en el aire, encajada entre las paredes del cañón. El descenso requiere mucho cuidado, y debe ser evitado con tiempo húmedo.

Tras descender 200 metros, el cañón se abre un poco, aunque todavía con fuerte pendiente. En este punto hay una intersección y la señal está parcialmente destruida. A la izquierda (en la dirección del descenso) hay un breve camino para visitar una cascada cercana. Para continuar el descenso hay que ir hacia la derecha en lugar de continuar bajando de frente. A partir de ese punto el camino continua descendiendo, pero en una diagonal por la ladera y con una pendiente progresivamente más suave. Al cabo de un rato se cruza un arroyo y se enlaza con una pista forestal que enseguida conecta con Six Foot Track. Este es el punto más bajo del circuito, tras más de 400 metros de descenso.

Aquí hay que girar a la derecha para continuar por un tramo muy cómodo de Six Foot Track. Progresivamente la pista se va empinando y se convierte en una senda. Es el comienzo de Nellies Glen. La senda continua por el bosque hasta convertirse en una larga escalera de 200 metros de desnivel. Al llegar a la cima, en lugar de continuar hacia Explorer's Tree, decidí girar hacia el Este para explorar Cliff Track y el bosque de Bonnie Doon. Se trata de una cómoda y bien mantenida senda que cuenta con un par de hermosos miradores, prácticamente en la vertical de Nellies Glen. Al cabo de un rato, Cliff Track desemboca en una calle de Katoomba, y desde allí se puede continuar (todavía con alguna pendiente más) hacia la estación de tren.




miércoles, 21 de abril de 2021

Overland Track

Overland Track es la ruta de montaña más famosa de Australia, y hacía mucho tiempo que estaba en mi lista de aventuras pendientes. En los últimos 12 meses había reservado y posteriormente cancelado las reservas en dos ocasiones. A la tercera fue la vencida. Esta ruta, a menudo abreviada como OT, se encuentra en el interior de Tasmania, que es un estado insular que forma parte de Australia, situado justo al Sur del enorme país-continente. Aunque en muchos aspectos parece un pedazo de tierra desgajado del continente, tiene una personalidad propia, con un clima húmedo y frío (para los estándares australianos) y un relieve muy accidentado. Tasmania está poco poblada, con aproximadamente medio millón de habitantes en una extensión algo menor que Castilla y León.

Buena parte de la isla está formada por parques nacionales y otras zonas protegidas. De hecho, para recorrer OT hace falta conseguir un permiso. Actualmente solo se otorgan 24 plazas al día, y la lista de espera suele ser de meses o años, aunque yo no tuve que esperar tanto porque al ser un viajero solitario conseguí una plaza correspondiente a alguna cancelación.

La ruta "oficial" de OT consta de un mínimo de 65 kilómetros en dirección Norte-Sur, comenzando en Cradle Mountain y terminando en Lake St Clair. El recorrido más habitual consiste en 6 días (5 noches) de marcha, aunque yo planifiqué 7 días para poder hacer alguna de las muchas variantes. En total acabé recorriendo 80 kilómetros.

A lo largo de la ruta hay una serie de refugios y zonas designadas de acampada. Algunos refugios son más grandes, y otros son muy pequeños, para 10 personas, es decir, menos capacidad que el número de permisos que se otorgan para hacer la ruta. Por tanto, la tienda de campaña es esencial, y si hace buen tiempo, dormir en la tienda es más cómodo que dormir en el ruidoso refugio. También hay aseos de compost, y tanques de agua de lluvia. Todo lo demás, incluyendo toda la comida, debe incluirse en la mochila. Y por supuesto también hay que llevarse toda la basura.

Para llegar al inicio de la ruta, en un arroyo llamado Ronny Creek, hay que tomar un mini-bus desde Launceston, recorrer estrechas carreteras durante 3 horas hasta llegar al centro de visitantes. Allí, tras retirar las acreditaciones correspondientes, pasar un chequeo del equipamiento y una charla sobre seguridad, tomé un autobús del parque nacional para llegar hasta el punto de inicio.

El primer día no es el más largo, pero es el que tiene un mayor ascenso, y además la mochila va más cargada con provisiones. En mi caso tuve un día de lluvia, viento, niebla y un poco de nieve, que en esta región puede ocurrir en cualquier día del año. El camino asciende, en algunos casos de forma bastante vertical, entre preciosos lagos, hasta llegar a una meseta a más de 1200 metros de altitud. Aquí hay un minúsculo refugio y un desvío para ascender la icónica Cradle Mountain (1545 metros). Debido a las meteorología adversa decidí no tentar mi suerte y proseguí hacia el primer punto de acampada, el recién inaugurado Waterfall Hut. Fue la única noche que pernocté en el refugio. El resto de días preferí acampar fuera, aprovechando la mejoría del tiempo.

El segundo día es corto y fácil, y concluye en Windemere Hut. El tercer día es mucho más largo, atraviesa varios tipos de terreno incluyendo frondosos bosques, y termina en New Pelion Hut, posiblemente el más bonito de todos los refugios. Aquí permanecí dos noches para aprovechar la oportunidad de ascender el cercano Mount Oakleigh.

Al siguiente día se asciende Pelion Gap, desde donde tomé un desvío para coronar Mount Ossa, el pico más alto de Tasmania (1617 metros). Las vistas desde la cima son panorámicas, con montañas en el horizonte en todas direcciones, y ningún signo de presencia humana. La ascensión es bastante abrupta, con fuertes pendientes, pedreros con enormes bloques entre los que hay que saltar, y pequeñas trepadas. Ese día la caminata concluye en Kia Ora.

El penúltimo día atraviesa un espectacular bosque, sobrepasa la collada de Du Cane y termina en el moderno pero desangelado refugio de Bert Nichols, con vistas a una imponente sierra al otro lado del valle, por cierto, llena de picos con topónimos de inspiración clásica: Acropolis, Parthenon, Geryon, Eros, Hyperion, Labyrinth, Minotaur, Thetis, Achilles... Y ya que hablamos de topónimos en esta región, hay otros que también resultan curiosos, como Walls of Jerusalem (donde también podemos encontrar King David, Zion, Solomons Throne, The Temple, Damascus, Herods Gate, Ephraim, Salome...), Falling Mountain, y una senda cuyos exploradores posiblemente no pensaban volver a caminar: Never Never. 

Finalmente, el último día es un sencillo descenso hacia Narcissus Hut, en la orilla norte del lago St Clair. Aquí hay dos opciones. Una consiste en rodear el lago, lo que añade otro día al viaje. La alternativa rápida, aunque requiere una buena planificación, consiste en subirse a un pequeño ferry que transporta a los cansados caminantes hasta la orilla sur, donde nos reencontramos con la civilización. Todavía quedan 3 horas en autobús hasta regresar a Launceston.

Esta es una hermosa parte del mundo, y aún me quedé con ganas de explorar algunos lugares por los que tuve que pasar de largo, como la ya mencionada Cradle Mountain, o el misterioso Pine Valley, cuya visita tenía planificada pero tuve que cancelar porque recientemente han impuesto un límite muy estricto al número de visitantes. Aunque pude disfrutar de parte de la fauna salvaje, como los wombats, no tuve la suerte de ver al esquivo e inclasificable platypus (ornitorrinco).

La senda está bien señalizada, y casi la mitad del recorrido transcurre por plataformas de madera que tienen varios propósitos, incluyendo la protección del hábitat. La otra mitad incluye rocas, charcos, enormes barrizales y zonas llenas de grandes raíces. En conjunto es una aventura que requiere un cierto nivel de preparación física y mental, equipamiento de buena calidad, y una cuidadosa planificación para ser autosuficiente durante una semana.