lunes, 27 de enero de 2014

Palm Beach

Ayer se celebró el Día de Australia. Este año no asistí al "ferrython", ni tampoco al concierto de música clásica en el parque del Domain. ¡No se puede estar en todas partes a la vez! Sí que repetí en los fuegos artificiales de Darling Harbour, cuya traca final fue un gran espectáculo. Los australianos celebran la fiesta nacional comiendo pies (léase en inglés) y haciendo barbacoa (como si les hiciera falta alguna excusa para eso!). Por desgracia algunos también se entregan con demasiado entusiasmo a la bebida, aunque ese es tema para otra entrada en el blog.

Como este año la fiesta cayó en domingo, hoy lunes no ha sido laborable. Lo he aprovechado para ir con unos amigos hasta Palm Beach, 50 kilómetros al norte. Hace unas pocas semanas estuve en Narrabeen, pero hasta hoy no había llegado hasta la última de las playas del norte. Palm Beach son en realidad dos playas en las orillas de un istmo de arena rematado por un monte. Hace honor a su fama y es una de las playas más bonitas que he visto. El arenal frente al océano tiene un agua cristalina y fuerte oleaje, mientras que el arenal de la orilla opuesta da a una bahía mucho más tranquila.

Desde la cima del monte, donde se sitúa un faro, las vistas son preciosas. Lamentablemente el monte resultó abrasado por un incendio hace apenas unos meses, y su color negro contrasta fuertemente con los colores vivos del agua, la playa y las palmeras.

Aunque el viaje desde el CBD en transporte público es un poco largo, merece la pena. Como es costumbre, el lugar está completamente equipado con parques, aseos con vestuarios y duchas, barbacoas eléctricas gratuitas, etc.





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