Además de pasear por la playa y las cuevas, hay una senda costera que recorre la parte superior de los acantilados. A apenas un kilómetro al Sur de la playa se encuentra otro lugar con un topónimo descriptivo: se llama Stinky Point, y allí se acumulan montones de algas en descomposición.
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domingo, 12 de mayo de 2019
Caves Beach
Caves Beach es una localidad junto al lago Macquarie, entre Sydney y Newcastle. El topónimo es inequívoco: su principal atractivo son las cuevas en el acantilado junto a la playa. Durante la bajamar se puede recorrer la base del acantilado, donde hay una multitud de cuevas de varios tamaños, algunas de ellas interconectadas.
Además de pasear por la playa y las cuevas, hay una senda costera que recorre la parte superior de los acantilados. A apenas un kilómetro al Sur de la playa se encuentra otro lugar con un topónimo descriptivo: se llama Stinky Point, y allí se acumulan montones de algas en descomposición.
Además de pasear por la playa y las cuevas, hay una senda costera que recorre la parte superior de los acantilados. A apenas un kilómetro al Sur de la playa se encuentra otro lugar con un topónimo descriptivo: se llama Stinky Point, y allí se acumulan montones de algas en descomposición.
lunes, 25 de marzo de 2019
Port Kembla - Shellharbour
Port Kembla es una pequeña localidad en la costa de Illawarra, unos 100 kilómetros al Sur de Sydney, o algo más de dos horas en tren. Su nombre está asociado a la industria pesada, pues allí se localiza una importante planta siderúrgica, un enorme puerto de minerales y mercancías, y otras industrias auxiliares. El paisaje recuerda mucho a Tabaza o Veriña. El primer kilómetro de la ruta, desde la estación terminal del ferrocarril hasta llegar a la costa, se realiza a la sombra de altos hornos, gasómetros y montañas de mineral. Afortunadamente pronto se deja atrás el paisaje industrial y se llega a un parque costero.
Dirigiéndose hacia el Sur se alcanza una playa de 7 kilómetros de longitud y de arena fina e inmaculada. Tras recorrer el largo arenal hasta el extremo de la península, se regresa al asfalto para cruzar el puente sobre el estrecho que comunica el lago Illawarra con el océano. A partir de ahí, los siguientes kilómetros alternan parques, paseos marítimos y varias playas más. Todo el recorrido hasta llegar la bonita localidad de Shellharbour, unos 20 kilómetros después de empezar el paseo, es completamente plano. La belleza natural de esta zona de la costa queda complementada por la magnífica infraestructura, con innumerables mesas de picnic, barbacoas, parques infantiles, aseos con duchas, playas con servicio de salvavidas, carriles bici, etc. Para concluir el paseo hay que abandonar la costa y callejear hacia el interior hasta llegar a la estación de tren de Shellharbour.
Dirigiéndose hacia el Sur se alcanza una playa de 7 kilómetros de longitud y de arena fina e inmaculada. Tras recorrer el largo arenal hasta el extremo de la península, se regresa al asfalto para cruzar el puente sobre el estrecho que comunica el lago Illawarra con el océano. A partir de ahí, los siguientes kilómetros alternan parques, paseos marítimos y varias playas más. Todo el recorrido hasta llegar la bonita localidad de Shellharbour, unos 20 kilómetros después de empezar el paseo, es completamente plano. La belleza natural de esta zona de la costa queda complementada por la magnífica infraestructura, con innumerables mesas de picnic, barbacoas, parques infantiles, aseos con duchas, playas con servicio de salvavidas, carriles bici, etc. Para concluir el paseo hay que abandonar la costa y callejear hacia el interior hasta llegar a la estación de tren de Shellharbour.
domingo, 30 de septiembre de 2018
Royal Coastal Walk
El Royal Coastal Walk es el paseo costero por el Royal National Park, justo al Sur de Sydney. Aparece en todas las guías como uno de los paseos imprescindibles. Tiene una longitud de unos 28 kilómetros, por lo que algunos excursionistas lo recorren en dos días, acampando en la remota explanada de North Era. Otros lo recorren en un solo día, aprovechando que hay transporte público en las localidades situadas en ambos extremos: Otford y Bundeena.
Estos años pasados había recorrido prácticamente la extensión completa de la ruta, pero en pequeños segmentos, comenzando desde las cabeceras o desde la playa de Wattamolla, a la que se puede llegar en coche. Finalmente he tenido la oportunidad de completar el recorrido de extremo a extremo en una única jornada.
La aventura comienza con un madrugón para coger el tren hacia Otford. Es importante comenzar la ruta temprano porque en el otro extremo, en Bundeena, la única opción para regresar a la ciudad es coger un ferry privado que solo circula hasta el atardecer. Además de esta restricción, también hay varios incentivos: comenzar temprano permite disfrutar de las primeras horas de sol del día sobre el océano, caminar con aire fresco, y disponer de más tiempo para detenerse a descansar y disfrutar del paisaje.
El primer tercio del recorrido va desde la estación de Otford hasta la playa de Garie. Es el tramo con mayores desniveles, pero también con más variedad de vegetación y paisajes. El tramo central va desde la playa de Garie pasando por Eagle Rock hasta la playa de Wattamolla. Comienza con una fuerte subida para salir de la playa de Garie, pero luego transcurre plácidamente por una senda recientemente restaurada. Hace unos meses toda esta zona fue devastada por un incendio, dándole un aspecto desolador. El último tercio de la ruta va de Wattamolla, pasando por las playas de Marley, y de ahí hasta Bundeena. Al ser Domingo y las horas centrales del día, este último tramo estaba muy transitado. Los más dispuestos pueden alargar un poco más la ruta dando un rodeo para visitar Jibbon Head, pero yo no lo hice en esta ocasión.
Estos años pasados había recorrido prácticamente la extensión completa de la ruta, pero en pequeños segmentos, comenzando desde las cabeceras o desde la playa de Wattamolla, a la que se puede llegar en coche. Finalmente he tenido la oportunidad de completar el recorrido de extremo a extremo en una única jornada.
La aventura comienza con un madrugón para coger el tren hacia Otford. Es importante comenzar la ruta temprano porque en el otro extremo, en Bundeena, la única opción para regresar a la ciudad es coger un ferry privado que solo circula hasta el atardecer. Además de esta restricción, también hay varios incentivos: comenzar temprano permite disfrutar de las primeras horas de sol del día sobre el océano, caminar con aire fresco, y disponer de más tiempo para detenerse a descansar y disfrutar del paisaje.
El primer tercio del recorrido va desde la estación de Otford hasta la playa de Garie. Es el tramo con mayores desniveles, pero también con más variedad de vegetación y paisajes. El tramo central va desde la playa de Garie pasando por Eagle Rock hasta la playa de Wattamolla. Comienza con una fuerte subida para salir de la playa de Garie, pero luego transcurre plácidamente por una senda recientemente restaurada. Hace unos meses toda esta zona fue devastada por un incendio, dándole un aspecto desolador. El último tercio de la ruta va de Wattamolla, pasando por las playas de Marley, y de ahí hasta Bundeena. Al ser Domingo y las horas centrales del día, este último tramo estaba muy transitado. Los más dispuestos pueden alargar un poco más la ruta dando un rodeo para visitar Jibbon Head, pero yo no lo hice en esta ocasión.
domingo, 26 de marzo de 2017
Patonga - Woy Woy
Esta ruta comienza en Palm Beach, a 90 minutos en autobús desde el centro. Es la localidad al extremo de las Northern Beaches. En lugar de ir hacia el Sur, esta vez cogí un ferry que cruza la amplia desembocadura del río Hawkesbury hasta la pequeña localidad de Patonga, a donde ya había llegado otra vez por otra ruta. En el muelle en medio de la playa comienza el camino, cuyo primer kilómetro es el más duro y estrecho, pues asciende por unos escalones hasta el borde del acantilado. Desde arriba se divisa una panorámica del estuario.
Los siguientes kilómetros consisten en un suave descenso por una amplia pista forestal hasta la localidad de Pearl Beach, también bastante aislada. Aquí las casas parecen haber crecido como parte del paisaje, rodeadas de vegetación. Esta playa de color dorado está más expuesta al océano, y pude observar un fuerte oleaje junto a la orilla.
Una senda permite sortear por abajo el siguiente acantilado y lleva hasta la amplia playa de Umina, que se prolonga hacia la playa de Ettalong. Esta zona está más urbanizada, aunque parecen predominar las segundas residencias y los jubilados. Siguiendo la costa se llega a Brisbane Water, un amplio estuario rodeado de pintorescas urbanizaciones. Una de las islas en el interior de este estuario se llama Pelican Island, y efectivamente los pelícanos abundan.
El camino continua por una sucesión de parques y pistas ciclistas. Aunque suene repetitivo, tengo que insistir una vez más en lo bien cuidados que están estos parques (parece que segaran cada noche) y la abundancia de equipamientos para disfrutar de las actividades al aire libre.
Finalmente, tras unos 18 kilómetros, se llega a la estación de Woy Woy para coger el tren de regreso a Sydney.
Los siguientes kilómetros consisten en un suave descenso por una amplia pista forestal hasta la localidad de Pearl Beach, también bastante aislada. Aquí las casas parecen haber crecido como parte del paisaje, rodeadas de vegetación. Esta playa de color dorado está más expuesta al océano, y pude observar un fuerte oleaje junto a la orilla.
Una senda permite sortear por abajo el siguiente acantilado y lleva hasta la amplia playa de Umina, que se prolonga hacia la playa de Ettalong. Esta zona está más urbanizada, aunque parecen predominar las segundas residencias y los jubilados. Siguiendo la costa se llega a Brisbane Water, un amplio estuario rodeado de pintorescas urbanizaciones. Una de las islas en el interior de este estuario se llama Pelican Island, y efectivamente los pelícanos abundan.
El camino continua por una sucesión de parques y pistas ciclistas. Aunque suene repetitivo, tengo que insistir una vez más en lo bien cuidados que están estos parques (parece que segaran cada noche) y la abundancia de equipamientos para disfrutar de las actividades al aire libre.
Finalmente, tras unos 18 kilómetros, se llega a la estación de Woy Woy para coger el tren de regreso a Sydney.
domingo, 12 de marzo de 2017
Bouddi
El parque nacional de Bouddi es una pequeña extensión de la costa justo al norte de la desembocadura del Hawkesbury, aproximadamente a una hora y media al norte de Sydney. Una senda que comienza en la amplia playa de Putty discurre paralela a la costa, en buena parte mediante un camino de madera, y permite observar curiosas formaciones geológicas y bonitos acantilados. La playa de Putty dispone de una zona de acampada muy bien equipada, incluso para los elevados estándares australianos.
martes, 31 de enero de 2017
Thirroul - Wollongong
La costa entre el Royal National Park y la ciudad de Wollongong, 80 kilómetros al Sur de Sydney, es una sucesión de localidades a lo largo de una estrecha rasa entre el océano y la sierra de Illawarra. Anteriormente ya había recorrido una parte por el filo de la sierra, y en esta ocasión continué el paseo, esta vez junto al mar desde Thirroul hasta llegar a Wollongong. Allí han construido una senda cicloturista que une todas las playas, algunas de ellas de varios kilómetros de longitud. El camino atraviesa también parques perfectamente mantenidos, piscinas marinas, aseos, barbacoas, campos deportivos y parques de caravanas.
viernes, 30 de diciembre de 2016
Otford - Garie Beach (Figure of Eight pools)
Por fin me he sacado una espina que tenía clavada y tras dos intentos fallidos he podido explorar por fin el extremo sur del Royal Coastal Walk, la senda costera que recorre el Royal National Park, a apenas una hora al sur de Sydney. En ocasiones anteriores había recorrido los segmentos Norte y central (1, 2) de esta ruta. Todavía tengo pendiente hacer la ruta completa de una tirada, pero eso será otro día.
La excursión comienza con una corta pero intensa subida desde en la estación de tren de Otford. En lugar de ir por la pista llana del interior como cuando fui hasta Helensburgh, en esta ocasión bajé del acantilado por una senda que atraviesa un bosque llamado Palm Jungle hasta llegar a la playa de Burning Palms. No conozco el origen de este topónimo, pero efectivamente allí había palmeras chamuscadas. Es muy interesante ver cómo la vegetación cambia totalmente según se desciende de la cota 200 m hasta el mar, desde los gum trees hasta las palmeras pasando por praderas, que son poco comunes en esta región.
Desde la playa de Burning Palms sale un camino de un kilómetro por las rocas entre las olas y el acantilado y que lleva a una plataforma rocosa solo accesible en marea baja y con buenas condiciones de mar. La naturaleza ha tallado allí unos agujeros de formas caprichosas, y la marea se encarga de rellenarlos con agua regularmente. Uno de esos agujeros da nombre al lugar: Figure of Eight pools, por su perfecta forma de 8. Hasta hace un par de años, este rincón del Royal National Park era poco conocido, hasta que alguien subió una foto a las redes sociales bañándose en estas idílicas piscinas. De pronto el lugar se ha convertido en una atracción para hordas de Instagrammers imitadores que acuden en masa cada bajamar para tomarse un selfie y compartirlo en las redes. Observando a las personas que estaban allí se puede definir el perfil demográfico de los usuarios de esta red social.
Este lugar de súbita fama no es de fácil acceso. Para empezar, llegar allí requiere dar un buen paseo de al menos una hora y 200 metros de desnivel desde el aparcamiento más cercano, algo que al parecer no todos los visitantes tienen muy claro a tenor de las preguntas que me hicieron algunos con los que me crucé ("¿falta mucho?"). Además, con la marea alta las piscinas quedan bajo las olas, lo que también se les escapa a quienes no parecen saber que los horarios de las mareas son previsibles. En Internet se pueden encontrar videos de olas que de forma inesperada barren la plataforma rocosa causando importantes heridas a los vistantes. Fotogramas de estos videos han sido impresos en varios carteles que tratan de alertar del peligro de este lugar.
Continué la ruta hacia el norte por la costa, subiendo varias colinas y bajando a preciosas playas, algunas de ellas completamente desiertas. Finalmente llegué hasta Garie Beach, una playa accesible por carretera y por tanto más popular. Allí di la vuelta. Para el camino de regreso utilicé una variante que consistió en subir desde Burning Palms hacia Garawarra para enlazar con la pista que recorre la cresta del acantilado de regreso hacia Otford. Un hermoso paseo de más de 20 kilómetros.
La excursión comienza con una corta pero intensa subida desde en la estación de tren de Otford. En lugar de ir por la pista llana del interior como cuando fui hasta Helensburgh, en esta ocasión bajé del acantilado por una senda que atraviesa un bosque llamado Palm Jungle hasta llegar a la playa de Burning Palms. No conozco el origen de este topónimo, pero efectivamente allí había palmeras chamuscadas. Es muy interesante ver cómo la vegetación cambia totalmente según se desciende de la cota 200 m hasta el mar, desde los gum trees hasta las palmeras pasando por praderas, que son poco comunes en esta región.
Desde la playa de Burning Palms sale un camino de un kilómetro por las rocas entre las olas y el acantilado y que lleva a una plataforma rocosa solo accesible en marea baja y con buenas condiciones de mar. La naturaleza ha tallado allí unos agujeros de formas caprichosas, y la marea se encarga de rellenarlos con agua regularmente. Uno de esos agujeros da nombre al lugar: Figure of Eight pools, por su perfecta forma de 8. Hasta hace un par de años, este rincón del Royal National Park era poco conocido, hasta que alguien subió una foto a las redes sociales bañándose en estas idílicas piscinas. De pronto el lugar se ha convertido en una atracción para hordas de Instagrammers imitadores que acuden en masa cada bajamar para tomarse un selfie y compartirlo en las redes. Observando a las personas que estaban allí se puede definir el perfil demográfico de los usuarios de esta red social.
Este lugar de súbita fama no es de fácil acceso. Para empezar, llegar allí requiere dar un buen paseo de al menos una hora y 200 metros de desnivel desde el aparcamiento más cercano, algo que al parecer no todos los visitantes tienen muy claro a tenor de las preguntas que me hicieron algunos con los que me crucé ("¿falta mucho?"). Además, con la marea alta las piscinas quedan bajo las olas, lo que también se les escapa a quienes no parecen saber que los horarios de las mareas son previsibles. En Internet se pueden encontrar videos de olas que de forma inesperada barren la plataforma rocosa causando importantes heridas a los vistantes. Fotogramas de estos videos han sido impresos en varios carteles que tratan de alertar del peligro de este lugar.
Continué la ruta hacia el norte por la costa, subiendo varias colinas y bajando a preciosas playas, algunas de ellas completamente desiertas. Finalmente llegué hasta Garie Beach, una playa accesible por carretera y por tanto más popular. Allí di la vuelta. Para el camino de regreso utilicé una variante que consistió en subir desde Burning Palms hacia Garawarra para enlazar con la pista que recorre la cresta del acantilado de regreso hacia Otford. Un hermoso paseo de más de 20 kilómetros.
sábado, 17 de septiembre de 2016
Narrabeen - Bungan Beach
El otro día tras dar un paseo alrededor del Narrabeen Lagoon continué un poco más siguiendo la costa hacia el Norte. Este era el tramo intermedio que me faltaba para (casi) completar "bloody long walk", tras haber hecho previamente la parte norte y la parte sur. Es un camino que empalma una sucesión de playas separadas por acantilados con vistas espectaculares. Mucho menos concurrido que el famoso paseo entre Bondi y Coogee, pero de visita muy recomendable.
sábado, 17 de octubre de 2015
Palm Beach - Newport Beach
Se denomina Northern Beaches al tramo de costa que se extiende entre la boca del puerto de Sydney y la desembocadura del río Hawkesbury unos 30 kilómetros más al norte. Aquí se encuentran una sucesión de barrios residenciales situados entre el océano y el parque nacional de Ku-Ring-Gai. Su punto más septentrional es el faro de Barrenjoey y la espectacular playa de Palm Beach que da para otra entrada del blog. El pasado fin de semana recorrí un tramo de la senda costera que comienza precisamente allí y baja hasta Manly, conocida como el "Bloody Long Walk". A principios de año ya había hecho otro tramo desde Dee Why a Manly.
El terreno en esta sección es bastante más accidentado y un poco rompepiernas. Tras comenzar en Palm Beach, la senda asciende por unas escaleras entre casas de precios astronómicos. Después de unos giros se regresa a la costa y se desciende a la Whale Beach y Dolphin Bay (no me detuve a observar ni a unas ni a otros). Enseguida se vuelve a subir y se atraviesa una pequeña reserva natural en la cima de unos acantilados, para luego volver a bajar y llegar a la playa de Avalon, y después a la playa de Newport. Mi plan era encadenar alguna playa más, pero se avecinaba una tormenta y decidí terminar mi paseo allí.
domingo, 12 de abril de 2015
Morisset, Newcastle y Fingal Bay
El pasado fin de semana hice una escapada hacia la zona de Newcastle, a algo más de dos horas en coche desde Sydney. Con una población similar a la de Gijón, Newcastle es la séptima ciudad más grande de Australia. Fue uno de los primeros asentamientos de europeos, quienes "descubrieron" el lugar mientras perseguían a unos convictos huidos de Sydney. En los últimos años se ha convertido en el mayor puerto de exportación de carbón del mundo, alimentado por las enormes reservas del Hunter Valley. Kilométricos trenes llegan continuamente a las grandes instalaciones del puerto y embarcan el mineral, al parecer de excelente calidad, con destino a puertos muy lejanos.
No tuve mucho tiempo para visitar la ciudad, solo para dar un breve paseo por un renovado muelle, justo a tiempo para fotografiar la espectacular puesta de sol de un día tormentoso. Tendré que volver en otra ocasión para explorar un prometedor paseo costero.
Contra todo pronóstico al día siguiente amaneció despejado así que continué un poco más al norte hasta Port Stephens, donde ya estuve hace más de un año. En esta ocasión visité la playa de Fingal Bay, que tiene un islote y un istmo de arena, como la playa de Borizo en Llanes. En ese lugar chocan las olas en direcciones opuestas. Las aguas cristalinas dejaban ver bancos de peces casi en la orilla.
Durante el viaje de vuelta tuve que conducir en medio de uno de los aguaceros más impresionantes que recuerdo, así que no hubo tiempo para más paradas. Sin embargo, en el viaje de ida hice escala en Morisset, una pequeña localidad conocida por ser santuario de canguros. Efectivamente no hay que esforzarse mucho para encontrarlos por centenares.
No tuve mucho tiempo para visitar la ciudad, solo para dar un breve paseo por un renovado muelle, justo a tiempo para fotografiar la espectacular puesta de sol de un día tormentoso. Tendré que volver en otra ocasión para explorar un prometedor paseo costero.
Contra todo pronóstico al día siguiente amaneció despejado así que continué un poco más al norte hasta Port Stephens, donde ya estuve hace más de un año. En esta ocasión visité la playa de Fingal Bay, que tiene un islote y un istmo de arena, como la playa de Borizo en Llanes. En ese lugar chocan las olas en direcciones opuestas. Las aguas cristalinas dejaban ver bancos de peces casi en la orilla.
Durante el viaje de vuelta tuve que conducir en medio de uno de los aguaceros más impresionantes que recuerdo, así que no hubo tiempo para más paradas. Sin embargo, en el viaje de ida hice escala en Morisset, una pequeña localidad conocida por ser santuario de canguros. Efectivamente no hay que esforzarse mucho para encontrarlos por centenares.
domingo, 4 de enero de 2015
Dee Why - Manly
Este sencillo paseo no aparece en las guías, pero debería. Comienza en la laguna de Dee Why y recorre cuatro playas hasta llegar a Manly. La primera playa es Dee Why, larga y bonita. Una senda por encima del acantilado lleva hasta un precioso mirador sobre la playa de Curl Curl. Hoy era un día luminoso y de aguas cristalinas, y se mezclaban en azul marino con el verde esmeralda y la arena dorada. Recorriendo esta playa se llega a un camino más acondicionado que lleva, de nuevo sin separarse de la costa, hasta la tercera playa, Freshwater Beach, la única de las cuatro que no tiene un río y una laguna. Una colina demasiado urbanizada conduce hasta la famosa playa de Manly.
Este paseo de 10 kilómetros forma parte del recorrido del "Bloody Long Walk" (me ahorro la traducción), que es una actividad benéfica anual que consiste en ir, cada uno al ritmo que pueda, desde Palm Beach hasta el North Head, unos 35 kilómetros.
Este paseo de 10 kilómetros forma parte del recorrido del "Bloody Long Walk" (me ahorro la traducción), que es una actividad benéfica anual que consiste en ir, cada uno al ritmo que pueda, desde Palm Beach hasta el North Head, unos 35 kilómetros.
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