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viernes, 15 de abril de 2022

Fernleigh Track - Lake Macquarie

A unos 130 kilómetros al Norte de Sydney se encuentra Newcastle. Recientemente cogí la bici y viajé 2 horas y media en tren para llegar a uno de los suburbios de Newcastle, donde comienza una ruta ciclista llamada Fernleigh Track. Son 15 kilómetros de un antiguo ferrocarril reconvertido, por lo que las pendientes son muy suaves. La ruta avanza hacia el sur entre sorprendentes bosques y humedales, mientras se va acercando asintóticamente al océano. Para acceder a la Nine Miles Beach hay que tomar un desvío nada cómodo porque son unas arenosas pistas para 4x4. En cambio, Fernleigh Track se encuentra en unas condiciones óptimas, con abundante señalización, un firme en excelente estado pese a las recientes lluvias, y un túnel iluminado.

La pista ciclista termina en la localidad de Belmont. En lugar de dar media vuelta, decidí continuar hacia el Noroeste por la orilla del Lago Macquaire. Esta sección alterna parques con estupendas pistas ciclistas y también algunos tramos de carretera y calles suburbanas por barrios muy acomodados. Tras seguir el perfil del lago llegué a la estación de Teralba, tras pedalear 40 kilómetros. La combinación de estas dos rutas forma un recorrido muy recomendable y que justifica el largo desplazamiento en tren.

domingo, 12 de abril de 2015

Morisset, Newcastle y Fingal Bay

El pasado fin de semana hice una escapada hacia la zona de Newcastle, a algo más de dos horas en coche desde Sydney. Con una población similar a la de Gijón, Newcastle es la séptima ciudad más grande de Australia. Fue uno de los primeros asentamientos de europeos, quienes "descubrieron" el lugar mientras perseguían a unos convictos huidos de Sydney. En los últimos años se ha convertido en el mayor puerto de exportación de carbón del mundo, alimentado por las enormes reservas del Hunter Valley. Kilométricos trenes llegan continuamente a las grandes instalaciones del puerto y embarcan el mineral, al parecer de excelente calidad, con destino a puertos muy lejanos.

No tuve mucho tiempo para visitar la ciudad, solo para dar un breve paseo por un renovado muelle, justo a tiempo para fotografiar la espectacular puesta de sol de un día tormentoso. Tendré que volver en otra ocasión para explorar un prometedor paseo costero.

Contra todo pronóstico al día siguiente amaneció despejado así que continué un poco más al norte hasta Port Stephens, donde ya estuve hace más de un año. En esta ocasión visité la playa de Fingal Bay, que tiene un islote y un istmo de arena, como la playa de Borizo en Llanes. En ese lugar chocan las olas en direcciones opuestas. Las aguas cristalinas dejaban ver bancos de peces casi en la orilla.

Durante el viaje de vuelta tuve que conducir en medio de uno de los aguaceros más impresionantes que recuerdo, así que no hubo tiempo para más paradas. Sin embargo, en el viaje de ida hice escala en Morisset, una pequeña localidad conocida por ser santuario de canguros. Efectivamente no hay que esforzarse mucho para encontrarlos por centenares.