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martes, 2 de julio de 2019

Glenbrook - Red Hands Cave

Glenbrook es el portal oriental de las Blue Mountains. Alrededor de la esta localidad hay multitud de rutas, varias de las cuales ya he explorado (1, 2 y 3). Hoy decidí combinar dos nuevas rutas.

Tras comenzar en la estación de Glenbrook y callejear hasta la barrera de entrada al parque nacional, la senda desciende escalonadamente hasta una pequeña playa fluvial llamada Jellybean Pool. Los siguientes 200 metros remontan el río por una zona con grandes bloques de roca donde sorprendentemente no hay un camino bien trazado. Enseguida se llega al cruce del río Glenbrook, que se realiza por un badén (suponiendo que no haya llovido mucho esa semana).

Inmediatamente tras cruzar el río, una senda sale hacia la derecha y se adentra hacia el Oeste por el pequeño valle del arroyo Campfire Creek. Esta senda se encuentra bien mantenida y recorre 3 kilómetros por la espesura de un hermoso bosque en ligero gradiente ascendente. Tras cruzar el arroyo, el camino se vuelve un poco más empinado y enseguida llega a una cueva.

Esta zona de Australia está llena de pequeñas cuevas formadas bajo salientes de piedra arenisca que en ocasiones ha quedado erosionada formando espectaculares puentes y cornisas. Durante más de 40,000 años, estas cuevas han servido de refugio para las tribus itinerantes de aborígenes. En esta cueva en particular, de apenas unos pocos metros cuadrados y unos dos metros de profundidad, sus ocupantes decidieron decorar la roca con las siluetas de sus manos usando ocre. El resultado es un collage de docenas de manos añadidas en distintas épocas, lo que da nombre a la cueva: Red Hands Cave. Las siluetas más antiguas se dibujaron hace 2,000 años, que en realidad es prácticamente ayer en términos de la antiquísima cultura aborigen. Debido a los materiales empleados y a que la cueva está bastante expuesta a los elementos, es posible que la tradición se remonte a mucho antes pero las siluetas anteriores se hayan borrado con el paso de los milenios.

En lugar de desandar el camino, tras pasar por delante de la cueva se puede continuar ascendiendo y conectar con otra senda que recorre la cresta del monte y posteriormente desciende otra vez hacia el valle, completando un pequeño circuito.

Tras regresar a Glenbrook decidí continuar caminando hasta el siguiente pueblo, Lapstone, y tras cruzar la línea de ferrocarril por la estación, descender por una pista forestal hasta la orilla del río Nepean, donde se encuentra otra localidad llamada Emu Plains. El contraste orográfico es muy acusado. Lapstone y Glenbrook se encuentran en las primeras estribaciones de las Blue Mountains, rodeadas de notables cañones. Pero al llegar a Emu Plains se abre una gran planicie. Al río Nepean, luego convertido en el Hawkesbury, todavía le quedan por recorrer 140 kilómetros antes de llegar al océano, pero en este punto apenas se encuentra a 10 metros sobre el nivel del mar. En esta zona tiene un trazado rectilíneo de gran anchura. En sus orillas se han construido parques y paseos fluviales. Tras recorrer el lado occidental durante varios kilómetros se llega a un enorme puente peatonal recientemente inaugurado y que cruza el río en un único vano de 200 metros de longitud. Desde la orilla Este se alcanza la estación de Penrith en apenas unos minutos.










domingo, 12 de mayo de 2019

Caves Beach

Caves Beach es una localidad junto al lago Macquarie, entre Sydney y Newcastle. El topónimo es inequívoco: su principal atractivo son las cuevas en el acantilado junto a la playa. Durante la bajamar se puede recorrer la base del acantilado, donde hay una multitud de cuevas de varios tamaños, algunas de ellas interconectadas.

Además de pasear por la playa y las cuevas, hay una senda costera que recorre la parte superior de los acantilados. A apenas un kilómetro al Sur de la playa se encuentra otro lugar con un topónimo descriptivo: se llama Stinky Point, y allí se acumulan montones de algas en descomposición.






lunes, 11 de marzo de 2019

Wombeyan Caves

A tres horas en coche desde Sydney, y a unos 50 kilómetros al Sur de las famosas cuevas de Jenolan se encuentran las cuevas de Wombeyan. Son bastante menos populares que sus vecinas del Norte porque se encuentran más lejos de la ciudad y los accesos son más difíciles: imposible para autobuses y complicado para turismos. Viniendo desde el Oeste, los últimos 20 kilómetros están sin asfaltar. El acceso desde el Este es una pista de 65 kilómetros solo para todoterrenos.

Las cuevas se encuentran en un bonito valle cerrado por todos lados. El río, que solo fluye en temporada húmeda, desaparece dentro de la montaña. Existen varias cuevas habilitadas para el turismo, algunas con guía y otras de visita libre. Yo visité la cueva de Wollondilly, por la que se realiza un recorrido lineal siguiendo un antiguo cauce subterráneo. La visita es bastante más exigente que la de cuevas como Valporquero o El Soplao porque hay abundantes tramos de escaleras metálicas casi verticales, pasajes bastante estrechos y techos muy bajos que obligan a caminar con la espalda doblada. Aunque no es tan espectacular como las cuevas españolas citadas, la visita a Wollondilly merece la pena.

A la entrada del complejo de cuevas hay una zona de acampada con unos equipamientos excelentes considerando lo remoto de la localización. Hay duchas con agua caliente, una cocina y un salón comunitarios, una pequeña tienda, un campo de juegos, dos pistas de tenis, etc. Como es habitual, todo perfectamente mantenido excepto las pistas de tenis, que parecen abandonadas. También hay un par de rutas señalizadas para pasear por los alrededores. Durante mi estancia en el campamento, además de los habituales canguros también se pasearon entre las tiendas unas cuantas goannas de notable tamaño.









domingo, 8 de diciembre de 2013

Jenolan Caves

Hoy visité las Jenolan Caves, un enorme complejo de cavernas situado en las Blue Mountains, a unas 3 horas de Sydney. Presumen de ser las cuevas más antiguas del mundo, y también una de las primeras atracciones turísticas de Australia a pesar de lo aisladas que están (o estaban). Al parecer, algunas cuevas fueron equipadas con bombillas antes de que muchos australianos hubieran visto una bombilla en la ciudad. También construyeron un impresionante albergue de estilo europeo.

Algunas de estas cuevas están habilitadas para visitas, con mayor o menor dificultad. Las hay que son un mero paseo, y también las hay reservadas para expertos. Yo visité una algo exigente, a la que se accede mediante un breve "rappel" y que después incluye varios pasos muy estrechos. Uno de ellos se llama "letterbox", lo que da una idea de su anchura. Otro se conoce como el "sifón" y requiere poner en práctica las habilidades de contorsionista.

Un detalle que me ha llamado la atención es que los guías ponían especial cuidado en que no apoyásemos las manos en ciertas rocas. El motivo es que en ellas había pintadas y firmas garabateadas por los primeros europeos que se metieron en las cuevas. Resulta un tanto curioso que se protejan estos rayones relativamente recientes en una roca de 340 millones de años de antigüedad. Lo que hoy consideraríamos gamberrismo sólo ha necesitado 100 años para convertirse en un documento histórico, y no decenas de miles de años como el arte rupestre de Altamira o Tito Bustillo.