sábado, 11 de enero de 2014

Manly Dam

Hoy hice la ruta circular en torno a Manly Dam, un lago artificial cercano a Manly. Es una senda de 7 kilómetros muy bien mantenida y señalizada, y que solo tiene unos pequeños tramos de subidas y bajadas. Atraviesa distintos tipos de vegetación, que en general es tan frondosa que no concede vistas al cercano lago. En la zona más cercana al dique hay un área recreativa que, como es habitual aquí, está perfectamente equipada y organizada. En el lago se practican varias actividades recreativas, desde el baño a las motos acuáticas y el esquí acuático, lo cual me sorprendió un poco porque uno de los fines del pequeño embalse es la captación de agua potable.

Por cierto, que en esta época del año los montes son lugares muy ruidosos debido al ensordecedor (120 dB) zumbido de las cigarras, que según parece, este año son más grandes y ruidosas de lo habitual. Por todas partes se pueden ver el "cascarón" de su forma pre-metamorfosis, vacío y abierto, pero aún agarrado al tronco de los árboles y las rocas.

Tras completar el circuito, redondeé la jornada alargando el paseo acompañando al río hasta su desembocadura en la concurrida playa de Manly.









domingo, 5 de enero de 2014

Narrabeen

Hoy fui a la playa de Narrabeen, un arco de arena de 3 kilómetros de longitud situado a 25 kilómetros al norte del centro de Sydney. Es una playa muy abierta y al parecer algo peligrosa, pero muy famosa para el surf. De hecho, Narrabeen es mencionada en la segunda estrofa de la mítica canción Surfin' USA de los Beach Boys. Detrás de la playa hay un amplio lago por cuya orilla se puede pasear, aunque eso lo dejo para otro día.

Balmain

Ayer di un paseo por Balmain, otro de los barrios históricos de Sydney. Está situado en la siguiente península después de Pyrmont, y como Pyrmont, tradicionalmente ha sido un barrio obrero. Hasta décadas recientes había astilleros, factorías, talleres metalúrgicos, minas y hasta dos centrales eléctricas. Una de estas centrales eléctricas ya no se conserva, pero la otra sí, y eso pese a que vuela por los aires en Matrix Reloaded (magia del cine). En los últimos años el barrio ha cambiado y ahora sólo quedan restos del patrimonio industrial, y la actividad económica principal parecen ser los cafés y pubs de Darling Street. Afortunadamente se mantienen las construcciones bajas, algunas de ellas históricas, así como algunos parques desde los que se goza de una privilegiada vista del CBD frente a The Rocks.





sábado, 28 de diciembre de 2013

Señales, parte segunda: naturaleza

Continuando con la serie de fotografías de señales que inicié con las "prohibiciones", hoy continuo con las señales sobre naturaleza. No incluyo la icónica señal de "canguros" que es casi un símbolo del país.







domingo, 22 de diciembre de 2013

Luces de Navidad (otra vez)

Esta es la entrada número 100 en este blog. Como el año pasado, Sydney ilumina algunos de sus edificios en las vísperas de la Navidad. Este año las luces me han impresionado menos, quizás porque ya vi las del año pasado, y los espectaculares montajes del Vivid Sydney en Mayo. La iluminación de la fachada de la catedral, aunque colorista, no sacaba demasiado partido a las formas y el relieve del edificio.






sábado, 21 de diciembre de 2013

Sydney Tower

Me sorprende que haya esperado casi un año y medio antes de subir a otear desde lo alto de la Sydney Tower, el "pirulí" que remata el skyline de Sydney en el centro del CBD. No es tan alto como otras torres a las que he subido anteriormente, la Eiffel (mirador: 280 metros), la CN Tower de Toronto (mirador: 342 metros) o el Burj Khalifa (mirador: 452 metros). En este caso, el mirador está a 260 metros de altura, más que suficiente para dominar a los rascacielos de su entorno y ofrecer una fantástica vista del paisaje de Sydney. Además, esta estructura destaca por su color dorado y por su estructura hiperboloide de cables de acero, como se ve en las fotos que tomé desde el helicóptero.

Al igual que cuando visité las otras torres, hice coincidir mi visita con la puesta de sol, para poder observar dos paisajes por el precio de una entrada. Mientras el sol se ponía por las lejanas (80 Km) Blue Mountains, las luces de la ciudad se fueron encendiendo, y también se fue deteriorando la calidad de mis fotos ya que no llevaba conmigo un trípode.





jueves, 12 de diciembre de 2013

ScalaSyd

Sydney es una ciudad de cinco millones de habitantes con una cierta presencia de empresas tecnológicas. Por tanto, hay una amplia oferta de eventos técnicos. Por ejemplo, estos días se celebra YOW, una de las conferencias más importantes, y hace apenas un mes se celebró a pocos metros de mi casa la ISWC'13, que es la conferencia más importante del mundo en el ámbito de la Web Semántica al que yo me dedicaba hasta no hace mucho.

También se celebran otros eventos más modestos en los que se reúne la comunidad local en torno a un tema concreto. Me recuerda mucho a mis tiempos de AsturLinux, la asociación asturiana de usuarios de Linux que ayudé a crear hace 15 años. En aquella época, nos reuníamos en cervecerías, centros de estudio o espacios cedidos por la universidad. Pues bien, la empresa para la que trabajo actualmente, Atlassian, alberga cotidianamente eventos de un montón de grupos técnicos. Todas las semanas hay dos o tres eventos, que generalmente se repiten con periodicidad mensual. Por ejemplo, hay un grupo sobre Javascript, otro sobre Python, etc. La oferta es muy tentadora, teniendo en cuenta que sólo tengo que coger el ascensor desde mi puesto hasta el salón de actos, y además siempre hay grandes cantidades de pizza y cerveza gratis para todos los asistentes (la mayoría no son empleados de Atlassian). Para ser sinceros, hay que decir que Atlassian no es la única empresa que aloja este tipo de eventos. Por ejemplo, las oficinas de Google en Sydney, apenas a 5 minutos andando desde mi casa, también hospedan eventos con frecuencia.

Ayer se celebró en Atlassian la reunión de diciembre del grupo de ScalaSyd. Si no sabes lo que es Scala... es un poco largo de explicar, pero sigue leyendo. En esta ocasión, el cartel era de lujo y se completó el aforo de 100 personas para escuchar a los tres ponentes. La charla final corrió a cargo del renombrado profesor Philip Wadler, una eminencia en el mundo de la programación funcional. Fue muy especial para mi porque dedicó casi toda su intervención a describir un concepto denominado "clases de tipos" y cómo implementar las "clases de tipos" en un lenguaje de programación funcional. Eso me trajo muchos recuerdos, porque fue precisamente el tema de mi proyecto fin de carrera, que redacté hace ahora exactamente 10 años (PDF). No en vano, mi proyecto se basaba en parte en los trabajos de Wadler, a quien cité 8 veces. Después de defender mi proyecto, no continué investigando por esa línea, y no me podía imaginar que una década después volvería a refrescar esos temas de primera mano.