domingo, 26 de septiembre de 2021

Rhodes - Concord (via Parramatta River)

Sydney lleva meses de confinamiento. Aprovechando que está permitido salir a hacer ejercicio en un radio de 5 Km, y que vivo junto al río Parramatta, el otro día salí a navegar con mi bote hinchable. Comenzando desde Uhrs Point, junto al viaducto de Concord Road, fui siguiendo el contorno de la orilla, entrando en las bahías de Brays y Yaralla. Llama la atención que esta orilla está cubierta de árboles, tras los que se puede ver el perfil de las grandes torres residenciales de Rhodes, incluyendo una con un perfil peculiar. Se trata de un heliostato colocado en la azotea, y que consiste en un conjunto de espejos para proporcionar luz natural a una plaza pública que, de otra manera, quedaría a la sombra del edificio. También se puede ver el hospital de Concord, que en su día fue el hospital más grande del hemisferio Sur. Pero la construcción que más destaca en este tramo del río es el antiguo hospital fundado por Thomas Walker en 1893, y que actualmente acoge un centro de salud mental para menores llamado Rivendell. Su fachada de ladrillo rojo preside una colina sobre el río. Un embarcadero con su propia torre añade espectacularidad al complejo, rodeado por hermosos jardines. Por su fotogénica apariencia, este histórico edificio ha sido el escenario de varias películas, incluida la versión de El Gran Gatsby con Leonardo di Caprio.



martes, 14 de septiembre de 2021

Perito Moreno

Otro de los lugares que visité en Argentina, después de las cataratas de Iguazú, fue el glaciar Perito Moreno. Se encuentra cerca de la localidad de El Calafate, en la Patagonia, a 2500 kilómetros del sur de Buenos Aires. El vuelo doméstico hasta allí en un avión militar con múltiples escalas previstas e imprevistas y hasta un cambio de avión en una de las escalas debido a una avería mecánica, fue una aventura épica.

El Perito Moreno es un inmenso río de hielo de varios kilómetros de anchura y decenas de kilómetros de longitud. El frente es un muro vertical de casi cien metros de altura en algunos puntos. Este glaciar es famoso por un fenómeno que se repite cada pocos años. La lengua de hielo avanza sobre un lago hasta llegar a una intersección en forma de T y partir el lago en dos. El nivel de agua en uno de los dos lados asciende, incrementando la presión hasta conseguir levantar el hielo y formar un túnel que acaba derrumbándose. Mi visita ocurrió unos meses después del último ciclo, y enormes bloques de hielo daban testimonio del derrumbe.

Además de contemplar las vistas panorámicas desde la colina delante del frente de avance, crucé el lago con una barca para observar el muro de hielo desde abajo. Luego me puse unos crampones y uní a un grupo para hacer una visita guiada por la superficie del glaciar. Se trata de un paisaje que parece de otro mundo, con enormes grietas y lagunas heladas de un color azul intenso. Quizás lo más impresionante sean los crujidos sordos que emite el glaciar al moverse lentamente. Grandes bloques de hielo se desprenden del frente periódicamente y caen ruidosamente en el lago. 










lunes, 30 de agosto de 2021

Cataratas de Iguazú

En 2012 viajé a Argentina durante un par de semanas para hacer un amplio circuito con inicio y final en Buenos Aires. Entre otros lugares, visité Mendoza, San Pedro de Bariloche, El Calafate e Iguazú. Este último se ha quedado grabado en mi memoria como el paisaje más bonito que he visto en mi vida.

Puerto Iguazú es una localidad a más de 1000 kilómetros al Norte de Buenos Aires, en la confluencia de los caudalosos ríos Iguazú y Paraná, junto al vértice fronterizo entre Brasil, Paraguay y Argentina. Fue la primera población no europea que visité, exceptuando el centro de Buenos Aires que se parece mucho a cualquier ciudad europea. Me impresionó su situación en mitad de la selva, su clima tropical, sus construcciones de perfil bajo y sus calles de arcilla rojiza como si fueran las pistas de Roland Garros.

La razón para visitar este lugar en el interior de Suramérica se encuentra unos pocos kilómetros hacia el Este, en medio de la selva. Las cataratas de Iguazú aparecen en cualquier lista de las 7 maravillas naturales del mundo, y con razón. Se trata de un complejo de cascadas de varios kilómetros de longitud y unos 80 metros de altura, divididas en dos escalones. Son las cataratas más largas del mundo, aunque no las más caudalosas, si bien tuve la suerte de visitarlas en una época de crecida. Millones de litros de agua se desploman cada segundo con un rugido atronador.

Este paisaje ha quedado retratado en numerosas películas, incluyendo La Misión, Moonraker e Indiana Jones. La visita se puede hacer tanto desde el lado argentino como desde el brasileño. Un entramado de pasarelas, sendas y hasta un tren turístico permiten acercarse hasta el mismo borde de las cataratas. Uno de los miradores más espectaculares es el situado sobre la Garganta del Diablo, donde la cortina de agua forma un arco de herradura, pero las vistas son magníficas desde cualquier lugar. En mi visita incluí una vuelta (guiada) en barca por la parte superior y otra por la parte inferior. La segunda incluyó acercarse bastante a una de las cascadas hasta quedar completamente remojado. Pese a las precauciones que tomé, mi cámara de fotos sufrió un final épico.

Me pasé todo un día, desde el amanecer hasta el atardecer, contemplando emocionado el increíble paisaje. No tuve tiempo de visitar el lado brasileño, ni siquiera todos los rincones del lado argentino. Ojalá tenga la oportunidad de volver en otra ocasión.








sábado, 21 de agosto de 2021

Yosemite

Tras esquivar las balas de manera milagrosa durante un año y medio, parece que finalmente Sydney está sucumbiendo al COVID, aunque sea a cámara lenta. Llevamos dos meses de confinamiento y las perspectivas no son buenas. Mis excursiones y aventuras por Australia están, por tanto, aparcadas, así que voy a rebuscar en el álbum de fotos para hablar de mi visita al parque nacional de Yosemite en California, en otoño de 2015.

Aprovechando un viaje de trabajo a San Francisco, que suponía mi primera visita a California, se me presentó la oportunidad de visitar Yosemite, uno de los lugares más icónicos del mundo para cualquier amante de la naturaleza y las montañas. Se encuentra a unos 300 kilómetros al Oeste de San Francisco. Mi plan era pasar tres días allí, pero debido a una amenaza de temporal de nieve, tuve que acortar mi viaje para evitar quedar aislado en la montaña y faltar a la conferencia de mi empresa.

En el viaje de ida tuve la oportunidad de visitar un bosque de secuoyas (allí llamadas "redwood"). Son árboles gigantes, majestuosos y milenarios en cuya presencia uno se siente como si fuera una pequeña hormiga que está de paso.

La llegada al valle de Yosemite es espectacular. Un mirador a la salida de un túnel permite observar la postal más icónica: una vista longitudinal del valle, con la colosal pared granítica de El Capitán a la izquierda, una de las cascadas a la derecha, el fondo del valle cubierto de árboles, y la enorme mole blanquecina de Half Dome asomando por el horizonte al fondo de todo. El Capitán es la meca del alpinismo, con su pared vertical de 900 metros de altura (el doble que el Uriellu), y Half Dome proporciona retos tanto para los alpinistas como para los montañeros.

Mis objetivos eran bastante más modestos. Debido al acortamiento de mi viaje, tuve que cancelar la ruta que tenía planeada (me la guardo para otra ocasión). En su lugar, hice dos rutas cortas de media jornada. En la primera de ellas ascendí desde el centro de visitantes para visitar Yosemite Falls, que son dos grandes cascadas encadenadas. Por falta de tiempo solo pude llegar hasta la base de la segunda cascada, tras ascender 300 metros. La segunda ruta me llevó a acercarme a Vernal Fall, otra preciosa cascada. Después regresé hacia el valle para explorar otra senda y llega al Upper Mirror Lake. De esta forma pude observar el monolito de Half Dome desde distintos ángulos. Después continué explorando el valle hasta regresar al centro de visitantes y tomar un transporte de regreso a San Francisco. Por cierto, que al final el temido temporal de nieve se quedó en nada.

Espero tener más oportunidades de explorar Yosemite con más calma. El sitio lo merece.






sábado, 24 de julio de 2021

Cairns

Cairns es una ciudad al Norte de Queensland, con una población algo menor que Oviedo. Con una latitud 16 grados Sur, tiene un clima tropical. Mi visita fue en invierno, cuando la temperatura era de unos 25 grados a cualquier hora del día o de la noche. La principal atracción es la Gran Barrera de Coral, una maravilla natural de más de 2000 kilómetros de longitud, y a la que ya dedicaré otro artículo. Otra de las atracciones es la jungla tropical. Aquí se encuentran algunos de los bosques más antiguos del mundo, con una antigüedad de unos 200 millones de años. En ellos se encuentran especies como el cassowary, un peligroso "pájaro" de casi 2 metros de altura, un cráneo acorazado y terribles garras. Es un primo cercano del velociraptor.

El centro de la ciudad de Cairns está dominado por hoteles, apartamentos y restaurantes. Hay un largo paseo costero, pero el acceso a la enorme playa está cerrado, debido a que la costa norte de Queensland está infestada de cocodrilos de agua salada, que todos los años se cobran alguna víctima. Para compensar, existe una playa artificial en un parque. Aunque no deja de ser una piscina grande, me sorprendió ver vigilantes apostados en sus torres a las 6 de la mañana, cuando todavía estaba amaneciendo.

Contraté un tour para visitar algunas atracciones naturales a más de 100 kilómetros al norte de la ciudad. Una de estas visitas fue al bosque de Daintree, una jungla tropical atravesada por el río homónimo, donde la precipitación anual es de 4000 milímetros. Una barca me llevó de crucero por el río, deteniéndose para observar de cerca (muy de cerca, en algunos casos) varios cocodrilos de unos 3 ó 4 metros de longitud. Aún más al Norte visité el cabo Tribulations, así bautizado por el capitán Cook en 1770 tras embarrancar en un arrecife cercano y pasarlas canutas para reflotar y parchear el Endeavour y proseguir su viaje.








lunes, 14 de junio de 2021

Lamington National Park

El parque nacional de Lamington se encuentra muy cercano al de Springbrook, y también en el borde entre Queensland y New South Wales. La carretera de acceso desde Canugra, 30 kilómetros al Norte, es la carretera más espectacular que conozco en Australia. Asciende desde la cota 100 hasta la cota 900 metros por un trazado lleno de cerradas curvas que por momentos me recordó a la subida a los lagos de Covadonga o al mirador del Fito. La carretera es muy estrecha, por lo que los cruces con los vehículos que van en dirección contraria son delicados.

La carretera termina en un altiplano donde se encuentra un complejo turístico formado por cabañas, centro de conferencias, zona de acampada con distintos niveles de comfort, y una larga lista de actividades como tirolinas, pasarelas por las copas de los árboles, un jardín botánico, un aviario, etc. Este lugar recibe el nombre de la familia que se estableció allí y que aún lo regenta (O'Reilly). Incluso hay un avión, réplica del que se estrelló en aquellos montes en 1937, con una placa que recuerda la increíble historia de supervivencia y rescate de dos de los pasajeros.

Junto al complejo turístico solía haber una zona de acampada gestionada por el parque nacional, pero recientemente ha sido absorbida por O'Reilly. Consecuentemente, los precios de acampada son muy elevados, pero los servicios (aseos con duchas de agua caliente, una espaciosa cocina comunal, etc.) son de primer nivel.

Estuve 3 días por esta zona, lo que me dio tiempo a explorar otras tantas rutas de las muchas disponibles. Como en Springbrook, las rutas de esta zona son "de diseñador", con largas rampas de gradientes suavísimos.

La primera ruta fue el circuito de West Canungra Creek. La senda desciende 400 metros hacia el Norte por un hermoso bosque, hasta llegar a una pequeña laguna. Allí el camino cambia completamente de dirección y remonta el río, cruzándolo en múltiples ocasiones. No hay puentes, por lo que algunos de los cruces requieren mojarse los pies. Sorprendentemente, aunque la mayoría de las sendas están bien señalizadas y son anchas y seguras, este segmento junto al río requiere algo más de destreza, incluyendo buen equilibrio y falta de miedo a las alturas para poder recorrer estrechas y resbaladizas cornisas. Tras varios kilómetros, el camino se separa del río y asciende fácilmente entre grandes árboles para cerrar el circuito.

La segunda ruta fue un largo circuito que incluye el valle del Toolona Creek y sus múltiples cascadas. El bosque húmedo semi-tropical presenta algunas de sus estampas más verdes en esta zona. Tras un largo ascenso remontando el río, se alcanza la cresta divisoria entre Queensland y New South Wales, a más de 1100 metros de altitud. Por esa cresta transcurre Border Track, que forma parte de una ruta mucho más larga, pero que en esta ocasión recorrí en sentido horario para, siguiendo un gran arco, regresar al punto de partida. Aunque desde Border Track debería haber amplias vistas hacia el Sureste, la espesa vegetación no permite disfrutar de ellas.

Finalmente, la tercera ruta me llevó hacia los valles al Oeste del lugar de acampada. Por el camino pude visitar las cascada de Morans Falls, así como un par de miradores con fantásticas vistas hacia otras montañas más al interior. La parte final del camino permite visitar Wishing Tree, un enorme árbol que se abre como un portal para pasar por dentro.

Los bosques en esta zona son muy densos. Enormes lianas cuelgan de las ramas, y algunos árboles alcanzan diámetros y anchuras formidables. Una de las especies más llamativas es el Strangler Fig (según la Wikipedia, en español se llama "Matapalo"). Es muy peculiar porque crece alrededor de otros árboles, rodeándolos con una tupida malla que acaba por estrangular al árbol original. En ocasiones, la víctima acaba desapareciendo y el estrangulador permanece, formando una especie de chimenea.









domingo, 13 de junio de 2021

Springbrook National Park

Springbrook es un parque nacional en Queensland, justo en la frontera con New South Wales, a menos de una hora en coche desde Gold Coast.

Comencé la visita desde el Sur, conduciendo desde Murwillumbah por hermosos valles. La primera parada fue en Natural Bridge. Un paseo circular de apenas 1 kilómetro permite adentrarse en el bosque húmedo semi-tropical hasta alcanzar una interesante cueva-cascada. La naturaleza se ha permitido aquí un capricho, haciendo que el río desaparezca en un agujero y se precipite dentro de una cueva.

Volviendo a la carretera y tras ascender las montañas y acampar en The Settlement, lo siguiente que visité fue Purling Brook Falls. Es un circuito de 6 kilómetros que recorre por arriba y por abajo un acantilado, donde el elemento central es la cascada de Purling Brook, de más de 100 metros de altura. Desde la parte de arriba del acantilado se puede observar en la distancia el océano y el skyline de Gold Coast / Surfers Paradise, que es la versión australiana de Benidorm e incluye el rascacielos más alto de Australia. La senda se encuentra en perfectas condiciones.

Al día siguiente recorrí el Warrie Circuit, una ruta de 16 kilómetros y casi 500 metros de desnivel. Esta ruta atraviesa numerosas y espectaculares cascadas (en varios casos, pasando por detrás de la cortina de agua), fantásticos bosques e inverosímiles grietas entre las rocas de los acantilados. El punto más bajo se encuentra en un lugar llamado Meeting of the Waters, que como el nombre indica, es la confluencia de todos los arroyos del valle. Aunque el desnivel es importante, resulta evidente que la ruta ha sido cuidadosamente diseñada para tener unos gradientes muy suaves, lo que significa que hay unos larguísimos zig-zags. Esto contrasta con las rutas en otros lugares, como las Blue Mountains, que son mucho más empinadas.

Este parque nacional tiene más de una decena de miradores con nombre. Pero hay uno que destaca por su nombre: se llama "Best of All". Con ese nombre, por supuesto tuve que visitarlo. Hay un aparcamiento cercano y una senda accesible de apenas 5 minutos. Desde el mirador, a unos 1000 metros de altitud, se puede contemplar un horizonte de más de 60 kilómetros, incluyendo la costa de NSW desde Tweed Heads hasta el faro de Byron Bay. Todo lo que alcanza la vista formó hace millones de años el cráter de un enorme volcán. El mirador se encuentra en el borde del circo de montañas alrededor del cráter. En el lado opuesto, las paredes del cráter desaparecen en el océano. En el interior del enorme círculo, un paisaje de fértiles praderas y suaves colinas en el que destaca, justo en el centro, una montaña de perfil afilado. Se trata de Mount Warning (1159 metros), que marca el lugar donde se encontraba la columna central del volcán (mucho más alta entonces). Mount Warning se encuentra a 30 kilómetros de la costa, pero su altura y peculiar forma llamó la atención del capitán Cook cuando recorrió la costa Australiana en el año 1770 en dirección Norte. El capitán Cook anotó el evento en su diario, pero la montaña no recibió su nombre hasta unas horas después, cuando el Endeavour casi se estrella contra un arrecife, por lo que Cook decidió llamar "Warning" a la montaña que había visto antes ese día. Un auténtico aviso para navegantes.