sábado, 24 de julio de 2021

Cairns

Cairns es una ciudad al Norte de Queensland, con una población algo menor que Oviedo. Con una latitud 16 grados Sur, tiene un clima tropical. Mi visita fue en invierno, cuando la temperatura era de unos 25 grados a cualquier hora del día o de la noche. La principal atracción es la Gran Barrera de Coral, una maravilla natural de más de 2000 kilómetros de longitud, y a la que ya dedicaré otro artículo. Otra de las atracciones es la jungla tropical. Aquí se encuentran algunos de los bosques más antiguos del mundo, con una antigüedad de unos 200 millones de años. En ellos se encuentran especies como el cassowary, un peligroso "pájaro" de casi 2 metros de altura, un cráneo acorazado y terribles garras. Es un primo cercano del velociraptor.

El centro de la ciudad de Cairns está dominado por hoteles, apartamentos y restaurantes. Hay un largo paseo costero, pero el acceso a la enorme playa está cerrado, debido a que la costa norte de Queensland está infestada de cocodrilos de agua salada, que todos los años se cobran alguna víctima. Para compensar, existe una playa artificial en un parque. Aunque no deja de ser una piscina grande, me sorprendió ver vigilantes apostados en sus torres a las 6 de la mañana, cuando todavía estaba amaneciendo.

Contraté un tour para visitar algunas atracciones naturales a más de 100 kilómetros al norte de la ciudad. Una de estas visitas fue al bosque de Daintree, una jungla tropical atravesada por el río homónimo, donde la precipitación anual es de 4000 milímetros. Una barca me llevó de crucero por el río, deteniéndose para observar de cerca (muy de cerca, en algunos casos) varios cocodrilos de unos 3 ó 4 metros de longitud. Aún más al Norte visité el cabo Tribulations, así bautizado por el capitán Cook en 1770 tras embarrancar en un arrecife cercano y pasarlas canutas para reflotar y parchear el Endeavour y proseguir su viaje.








lunes, 14 de junio de 2021

Lamington National Park

El parque nacional de Lamington se encuentra muy cercano al de Springbrook, y también en el borde entre Queensland y New South Wales. La carretera de acceso desde Canugra, 30 kilómetros al Norte, es la carretera más espectacular que conozco en Australia. Asciende desde la cota 100 hasta la cota 900 metros por un trazado lleno de cerradas curvas que por momentos me recordó a la subida a los lagos de Covadonga o al mirador del Fito. La carretera es muy estrecha, por lo que los cruces con los vehículos que van en dirección contraria son delicados.

La carretera termina en un altiplano donde se encuentra un complejo turístico formado por cabañas, centro de conferencias, zona de acampada con distintos niveles de comfort, y una larga lista de actividades como tirolinas, pasarelas por las copas de los árboles, un jardín botánico, un aviario, etc. Este lugar recibe el nombre de la familia que se estableció allí y que aún lo regenta (O'Reilly). Incluso hay un avión, réplica del que se estrelló en aquellos montes en 1937, con una placa que recuerda la increíble historia de supervivencia y rescate de dos de los pasajeros.

Junto al complejo turístico solía haber una zona de acampada gestionada por el parque nacional, pero recientemente ha sido absorbida por O'Reilly. Consecuentemente, los precios de acampada son muy elevados, pero los servicios (aseos con duchas de agua caliente, una espaciosa cocina comunal, etc.) son de primer nivel.

Estuve 3 días por esta zona, lo que me dio tiempo a explorar otras tantas rutas de las muchas disponibles. Como en Springbrook, las rutas de esta zona son "de diseñador", con largas rampas de gradientes suavísimos.

La primera ruta fue el circuito de West Canungra Creek. La senda desciende 400 metros hacia el Norte por un hermoso bosque, hasta llegar a una pequeña laguna. Allí el camino cambia completamente de dirección y remonta el río, cruzándolo en múltiples ocasiones. No hay puentes, por lo que algunos de los cruces requieren mojarse los pies. Sorprendentemente, aunque la mayoría de las sendas están bien señalizadas y son anchas y seguras, este segmento junto al río requiere algo más de destreza, incluyendo buen equilibrio y falta de miedo a las alturas para poder recorrer estrechas y resbaladizas cornisas. Tras varios kilómetros, el camino se separa del río y asciende fácilmente entre grandes árboles para cerrar el circuito.

La segunda ruta fue un largo circuito que incluye el valle del Toolona Creek y sus múltiples cascadas. El bosque húmedo semi-tropical presenta algunas de sus estampas más verdes en esta zona. Tras un largo ascenso remontando el río, se alcanza la cresta divisoria entre Queensland y New South Wales, a más de 1100 metros de altitud. Por esa cresta transcurre Border Track, que forma parte de una ruta mucho más larga, pero que en esta ocasión recorrí en sentido horario para, siguiendo un gran arco, regresar al punto de partida. Aunque desde Border Track debería haber amplias vistas hacia el Sureste, la espesa vegetación no permite disfrutar de ellas.

Finalmente, la tercera ruta me llevó hacia los valles al Oeste del lugar de acampada. Por el camino pude visitar las cascada de Morans Falls, así como un par de miradores con fantásticas vistas hacia otras montañas más al interior. La parte final del camino permite visitar Wishing Tree, un enorme árbol que se abre como un portal para pasar por dentro.

Los bosques en esta zona son muy densos. Enormes lianas cuelgan de las ramas, y algunos árboles alcanzan diámetros y anchuras formidables. Una de las especies más llamativas es el Strangler Fig (según la Wikipedia, en español se llama "Matapalo"). Es muy peculiar porque crece alrededor de otros árboles, rodeándolos con una tupida malla que acaba por estrangular al árbol original. En ocasiones, la víctima acaba desapareciendo y el estrangulador permanece, formando una especie de chimenea.









domingo, 13 de junio de 2021

Springbrook National Park

Springbrook es un parque nacional en Queensland, justo en la frontera con New South Wales, a menos de una hora en coche desde Gold Coast.

Comencé la visita desde el Sur, conduciendo desde Murwillumbah por hermosos valles. La primera parada fue en Natural Bridge. Un paseo circular de apenas 1 kilómetro permite adentrarse en el bosque húmedo semi-tropical hasta alcanzar una interesante cueva-cascada. La naturaleza se ha permitido aquí un capricho, haciendo que el río desaparezca en un agujero y se precipite dentro de una cueva.

Volviendo a la carretera y tras ascender las montañas y acampar en The Settlement, lo siguiente que visité fue Purling Brook Falls. Es un circuito de 6 kilómetros que recorre por arriba y por abajo un acantilado, donde el elemento central es la cascada de Purling Brook, de más de 100 metros de altura. Desde la parte de arriba del acantilado se puede observar en la distancia el océano y el skyline de Gold Coast / Surfers Paradise, que es la versión australiana de Benidorm e incluye el rascacielos más alto de Australia. La senda se encuentra en perfectas condiciones.

Al día siguiente recorrí el Warrie Circuit, una ruta de 16 kilómetros y casi 500 metros de desnivel. Esta ruta atraviesa numerosas y espectaculares cascadas (en varios casos, pasando por detrás de la cortina de agua), fantásticos bosques e inverosímiles grietas entre las rocas de los acantilados. El punto más bajo se encuentra en un lugar llamado Meeting of the Waters, que como el nombre indica, es la confluencia de todos los arroyos del valle. Aunque el desnivel es importante, resulta evidente que la ruta ha sido cuidadosamente diseñada para tener unos gradientes muy suaves, lo que significa que hay unos larguísimos zig-zags. Esto contrasta con las rutas en otros lugares, como las Blue Mountains, que son mucho más empinadas.

Este parque nacional tiene más de una decena de miradores con nombre. Pero hay uno que destaca por su nombre: se llama "Best of All". Con ese nombre, por supuesto tuve que visitarlo. Hay un aparcamiento cercano y una senda accesible de apenas 5 minutos. Desde el mirador, a unos 1000 metros de altitud, se puede contemplar un horizonte de más de 60 kilómetros, incluyendo la costa de NSW desde Tweed Heads hasta el faro de Byron Bay. Todo lo que alcanza la vista formó hace millones de años el cráter de un enorme volcán. El mirador se encuentra en el borde del circo de montañas alrededor del cráter. En el lado opuesto, las paredes del cráter desaparecen en el océano. En el interior del enorme círculo, un paisaje de fértiles praderas y suaves colinas en el que destaca, justo en el centro, una montaña de perfil afilado. Se trata de Mount Warning (1159 metros), que marca el lugar donde se encontraba la columna central del volcán (mucho más alta entonces). Mount Warning se encuentra a 30 kilómetros de la costa, pero su altura y peculiar forma llamó la atención del capitán Cook cuando recorrió la costa Australiana en el año 1770 en dirección Norte. El capitán Cook anotó el evento en su diario, pero la montaña no recibió su nombre hasta unas horas después, cuando el Endeavour casi se estrella contra un arrecife, por lo que Cook decidió llamar "Warning" a la montaña que había visto antes ese día. Un auténtico aviso para navegantes.












lunes, 10 de mayo de 2021

Bungonia

A medio camino entre Sydney y Canberra se encuentra el pequeño parque nacional de Bungonia. Dispone de un área de acampada con varias comodidades (barbacoas de gas, aseos con duchas y agua caliente, agua potable, una cocina comunal, etc.) pero no es especialmente hermoso. Es un buen punto de partida para explorar toda una red de caminos, de variada longitud y dificultad, que recorren la arboleda y se acercan hasta varios miradores sobre los profundos valles que rodean el camping. La geología de la zona hace que el agua desaparezca rápidamente de la superficie y se filtre hacia las cuevas, por lo que la superficie es un tanto árida y el bosque es muy poco denso.

En el segundo día de mi visita, decidí recorrer la ruta llamada "Red Track". Esta ruta está considerada como la más difícil del parque, y hay abundantes mensajes de advertencia. Según los carteles, esta ruta de apenas 4 kilómetros requiere 4 horas, buena forma física y condiciones meteorológicas óptimas, lo que deja bien claro que no es un sencillo paseo. Se trata de un circuito, y siguiendo alguna recomendación que encontré por internet, lo realicé en sentido horario.

La senda comienza con un descenso vertiginoso de 400 metros. El camino está bien marcado, pero es muy pendiente, estrecho y en algunos lugares atraviesa pedreros. Al llegar al fondo del valle, el camino desaparece y solo queda el cauce seco del río. En realidad el río lleva agua, pero transcurre por debajo de la superficie.

Hay que continuar por el cauce del río, que se introduce en un angosto cañón. En algunas secciones el cauce seco está formado por arena y guijarros, además de restos de las recientes riadas. Pero la parte más espectacular y técnicamente complicada consiste en una sección de cientos de metros formada por enormes rocas del tamaño de coches y camiones, apiladas de forma caótica bloqueando el cañón de pared a pared. No hay señales de ningún tipo, así que la única forma de continuar consiste en buscar la forma de sortear los obstáculos. En algunos casos hay que trepar y destrepar, en otros hay que saltar de roca en roca, y en múltiples casos hay que pasar por debajo de las gigantescas rocas, aprovechando los huecos que dejan entre ellas. Al avance es muy lento, en ocasiones requiere retroceder para buscar otra forma de continuar, y deben extremarse las precauciones para evitar caídas y lesiones.

Finalmente el cañón se abre un poco, las rocas enormes dejan paso a un cauce más convencional, y el río vuelve a circular por la superficie. La ruta (sin un camino claramente marcado) desciende con el río durante otro kilómetro hasta llegar a una curva, donde una señal indica el punto de salida. Aquí comienza una senda bien definida que asciende 400 metros en una dura rampa pero en mejores condiciones que el descenso. Tras completar el ascenso, apenas unos cientos de metros nos separan del punto de partida. Efectivamente este circuito requiere unas 4 horas para 4 kilómetros, y mucha precaución, pero también resulta único y divertido.





domingo, 9 de mayo de 2021

Mount Wilson

Mount Wilson es una localidad en las Blue Mountains. Está situada fuera de las rutas principales, en una meseta a 1000 metros de altitud y a 2 horas en coche desde Sydney. Tiene menos de 100 habitantes y ningún negocio, ni siquiera un café. Sin embargo, cada año por estas fechas es invadida por miles de turistas que acuden a visitar sus calles y jardines privados. En fuerte contraste con la vegetación típica de Australia, Mount Wilson está llena de árboles caducifolios que se tiñen de espectaculares colores ocres en otoño. Se trata de un espectáculo natural al que estamos acostumbrados en Asturias, pero que en esta parte del mundo es toda una rareza. Una combinación del microclima de montaña, un afloramiento de fértil suelo volcánico, y la mano del hombre a través de varias familias que compiten desde hace generaciones para tener el jardín más versallesco han creado esta peculiaridad.

Además de los jardines, el clima y el suelo son también propicios para los bosques húmedos. En mi visita aproveché para hacer dos cortas y fáciles rutas por su interior. La primera ruta comienza en una zona de acampada y se adentra brevemente en un bosque con el poético nombre de Cathedral of Ferns, donde efectivamente los helechos forman cúpulas y naves. También es el hogar el Giant Tree, un eucalipto de dimensiones poco convencionales, pero que por desgracia fue parcialmente derribado por un rayo hace una década. La segunda ruta se denomina Waterfall Track, y desciende por el interior de un hermoso bosque húmedo hacia un par de cascadas.






sábado, 8 de mayo de 2021

Mount Banks

Mount Banks es una de las cimas más reconocibles de las Blue Mountains. Su altura (1049 metros) le permite asomar un poco por encima de su entorno, y su forma redondeada resulta reconocible incluso desde mi oficina en el centro de Sydney (a 100 km de distancia) en los días más despejados. Es una ascensión fácil, apenas 200 metros de desnivel y 1 kilómetro de recorrido desde el aparcamiento, pero como está muy alejado de las líneas de transporte público, hasta ahora no me había acercado.

Para alargar un poco la visita, primero rodeé la montaña por una pista forestal, y realicé el ascenso por el lado opuesto al aparcamiento, es decir por el Sureste. No fue muy buena idea, porque el ascenso por esta vertiente es un tanto aburrido. Una peculiaridad de esta montaña es que la cima está cubierta de árboles, pero las laderas no, justo al revés de lo convencional. Es como si Mount Banks tuviera un sombrero forestal. Al parecer esta anomalía se debe a la geología, debido a la presencia de basaltos en la cima. Curiosamente esta cubierta forestal priva de vistas a la cima, y hace un tanto inexplicable la presencia de un vértice geodésico en el punto más alto (e invisible). Los árboles tampoco permiten ver el acantilado el lado Suroeste, que se precipita sobre el Grose Valley, y que al parecer es el acantilado más alto de Australia.

El descenso por el lado Noroeste es la parte más interesante (aunque corta) de esta ruta. Una vez se sale del bosque, al Norte se divisa un gran horizonte de montañas, valles y bosques, totalmente arrasados por los incendios del año pasado pero donde los brotes verdes han crecido ya hasta formar una densa capa vegetal. Al Oeste hay unos miradores para asomarse sobre el Grose Valley y observar las paredes de arenisca del lado opuesto, en dirección a Blackheath. Con la iluminación adecuada, resulta muy visible el perfil imposible de Hanging Rock.




miércoles, 28 de abril de 2021

Devil's Hole y Nellies Glen

Este es un circuito que comienza y termina en Katoomba, y visita el Megalong Valley. En el extremo Suroeste de Katoomba, donde comienza el Narrow Neck, hay un paso para descender hacia el Megalong Valley. El nombre de este paso es muy gráfico: Devil's Hole. Se trata de una fractura en el acantilado que deja abierta una profunda grieta de unos 4 metros de anchura. Por el fondo de la grieta, un empinado tobogán de rocas y árboles desciende de forma vertiginosa. En el medio de la grieta, una enorme roca se ha quedado suspendida en el aire, encajada entre las paredes del cañón. El descenso requiere mucho cuidado, y debe ser evitado con tiempo húmedo.

Tras descender 200 metros, el cañón se abre un poco, aunque todavía con fuerte pendiente. En este punto hay una intersección y la señal está parcialmente destruida. A la izquierda (en la dirección del descenso) hay un breve camino para visitar una cascada cercana. Para continuar el descenso hay que ir hacia la derecha en lugar de continuar bajando de frente. A partir de ese punto el camino continua descendiendo, pero en una diagonal por la ladera y con una pendiente progresivamente más suave. Al cabo de un rato se cruza un arroyo y se enlaza con una pista forestal que enseguida conecta con Six Foot Track. Este es el punto más bajo del circuito, tras más de 400 metros de descenso.

Aquí hay que girar a la derecha para continuar por un tramo muy cómodo de Six Foot Track. Progresivamente la pista se va empinando y se convierte en una senda. Es el comienzo de Nellies Glen. La senda continua por el bosque hasta convertirse en una larga escalera de 200 metros de desnivel. Al llegar a la cima, en lugar de continuar hacia Explorer's Tree, decidí girar hacia el Este para explorar Cliff Track y el bosque de Bonnie Doon. Se trata de una cómoda y bien mantenida senda que cuenta con un par de hermosos miradores, prácticamente en la vertical de Nellies Glen. Al cabo de un rato, Cliff Track desemboca en una calle de Katoomba, y desde allí se puede continuar (todavía con alguna pendiente más) hacia la estación de tren.