domingo, 1 de septiembre de 2019

Linden - Hazelbrook (via Woodford Lake)

Linden es la localidad más pequeña de las Blue Mountains. Desde su apeadero, una calle sale hacia el Norte y recorre unos tres kilómetros, pasando junto a un pequeño observatorio y unas instalaciones de bombeo de agua. Cuando se acaba la pista forestal hay que bajar por un corto pero empinado camino acompañando a un acueducto. Al fondo del valle se encuentra una presa que forma el Woodford Lake.

En esta zona hay un laberinto de pistas forestales. Una de ellas sigue la orilla Oeste del embalse. Más allá de la cola del embalse hay unas intersecciones. Aunque mi destino (Hazelbrook) se encuentra más hacia el Oeste, tomé el camino que sale hacia el Este para hacer un circuito. Tras ascender 100 metros y recorrer una cómoda pista se llega a otra intersección, esta vez con una senda con el bonito nombre de "Transit of Venus" (está claro que a los habitantes de esta zona les apasiona la Astronomía).

Primero recorrí 300 metros de la senda en dirección Sur para visitar la primera cascada del día, Mabel Falls. Luego regresé sobre mis pasos para visitar otras dos cascadas: Edith Falls y Hazel Falls. La senda "Transit of Venus" es corta pero hermosa en su travesía por el bosque junto a los arroyos.

Tras cerrar el circuito por la pista forestal, tomé otra senda que asciende rápidamente por la ladera y abandona el valle del embalse. Tras coronar la cresta, se toma otra senda que desciende al siguiente valle. Allí se pueden visitar tres cascadas más, todas ellas con forma de herradura. Se llaman Burgess Falls, Oakland Falls y Horseshoe Falls. El camino que las une recorre un precioso bosque, y desemboca en las calles de Hazelbrook, desde donde se toma el tren para regresar.







domingo, 25 de agosto de 2019

Mount Keira

La sierra costera de Illawarra me recuerda al Sueve y el Cuera. Aunque no es tan alta como aquellas, es más larga, y su presencia domina como una muralla el paisaje costero durante 90 kilómetros. Una de sus cumbres más reconocibles, aunque no la más alta, es Mount Keira (456 metros), junto encima de la ciudad de Wollongong.

Comenzando desde la estación de North Wollongong, a solo 10 metros sobre el nivel del mar, los primeros dos kilómetros hacia el Oeste discurren por las calles prácticamente llanas atravesando un gran campus universitario. En el extremo Oeste del campus el relieve cambia bruscamente. Una senda que lleva el nombre de un profesor de la Universidad al que le gustaba caminar por allí asciende más de 200 metros por una ladera con fuerte pendiente.

La primera fase del ascenso termina al alcanzar una senda circular que rodea completamente la montaña a media altura, justo por debajo de los acantilados. La via "directísima" para continuar ascendiendo está cortada debido a un desprendimiento hace unos años y la inestabilidad de las rocas del acantilado. La alternativa requiere recorrer la senda circular para rodear la montaña por el Sur, a través de bonitos bosques.

Una vez en el lado Oeste, otra senda con nombre propio retoma el ascenso, primero suavemente, pero el asalto final a los últimos 50 metros se realiza en zigzag por una zona de rocas más empinada. Una vez en la cima, unos miradores permiten contemplar muchos kilómetros de la franja costera. Por desgracia, aunque la mañana amaneció preciosa, cuando llegué la cima el cielo se había cubierto de nubes negras por lo que las fotos no salieron muy bien.

El descenso se realiza por el mismo camino. El Jardín Botánico de Wollongong se encuentra anexo a la Universidad, así que en el camino de regreso aproveché para explorar los jardines y fotografiar Mount Keira como si fuera Mordor.






domingo, 28 de julio de 2019

Cherrybrook - Hornsby

Hace unas semanas se puso en servicio la primera línea de "Metro" de Sydney. En realidad hay varias líneas de tren que atraviesan el subsuelo de la ciudad, pero esta es una línea de nueva generación. En la recién inaugurada primera fase, los trenes se quedan aún lejos del centro. Todavía quedan varios años de obras hasta que esta nueva línea cruce el centro de la ciudad. No obstante, este nuevo Metro es bastante diferente al resto de líneas de tren pesado. Los vehículos son de un nuevo diseño, con un único nivel, más puertas y un espacio interior diáfano de extremo a extremo. Las estaciones también son diferentes: unos paneles de cristal bloquean el acceso a las vías excepto cuando el tren está detenido en la estación (y las puertas están perfectamente alineadas). Pero la particularidad más llamativa es que el nuevo Metro es completamente automático. Y al no haber conductor, tampoco hay necesidad de cabina, por lo que los extremos delantero y trasero del tren son también ventanas que ofrecen una perspectiva inédita del viaje en tren. El sistema es similar al que usan los grandes aeropuertos, aunque a escala de una ciudad. Sus promotores dicen que permite alcanzar velocidades, frecuencias y un nivel de seguridad nunca visto.

Mi primer viaje en este nuevo medio de transporte me llevó hasta Cherrybrook. Desde allí, tras un par de kilómetros callejeando hacia el Este, se encuentra el nacimiento del río Berowra. Durante los siguientes kilómetros la ruta desciende junto al río en dirección Norte. Pese a la reciente escasez de lluvias, la humedad hace que rocas y árboles estén cubiertos de musgo. Tras reunirse con la senda que desciende desde Thornleigh, el camino, convertido en el Great North Walk, remonta la ladera y continua acompañando al río, pero desde lo alto. Unos kilómetros más adelante se alcanza el circuito de Blue Gum Walk, que ofrece dos posibilidades para llegar hasta Hornsby.







martes, 9 de julio de 2019

Demografía de la emigración española a Australia

Siempre se ha dicho que España es un país de emigrantes. Sin duda han existido periodos de fuerte emigración por motivos económicos o por guerras. Por eso el otro día me sorprendió ver este mapa que representa el porcentaje de población emigrante en relación con la población de cada país:


Según parece, en la actualidad y pese a la última década de crisis económica, el fenómeno de la emigración en España es mucho menos significativo que en el resto de Europa. Menos de 2 millones de nacidos en España son emigrantes en otros países. Aunque el mapa pinta toda España del mismo color, hay una importante variación por regiones. La incidencia de la emigración es más elevada en las provincias del Noroeste, incluyendo Asturias.

¿Cuántos de esos emigrantes españoles están en Australia? Según el ABS (el INE Australiano), unos 15,000 residentes en Australia han nacido en España, de los cuales más del 60% tienen la nacionalidad australiana. El propio INE sitúa la cifra en 20,000 personas. Australia no es uno de los mayores destinos de la emigración española. Por ejemplo, hay casi medio millón de nacidos en España residiendo en Argentina. Otros destinos: Francia=250,000, Alemania=150,000, Cuba=135,000, Reino Unido y Suiza=115,000, por citar solo algunos.

¿Y desde la perspectiva Australiana? Australia es un crisol de gente de todas las partes del mundo. Casi el 30% de los residentes en Australia han nacido en otros países. Esta fracción representa más del doble que en España (un 13% de los residentes en España han nacido en otros países) y casi 10 veces más que en la muy homogénea Asturias (menos del 4% de los residentes en Asturias han nacido en otros países). De ese 30% de australianos venidos de fuera, los españoles representan una minúscula minoría. De hecho, incluso en las cosmopolitas ciudades como Sydney no es fácil encontrarse con españoles, y apenas hay algunas tiendas y restaurantes con auténtico sabor español.

Y a la inversa, ¿cuál es la situación de la emigración australiana en España? Según el INE, 2,600 nacidos en Australia residen en España, de los cuales apenas 45 residen en Asturias.

martes, 2 de julio de 2019

Glenbrook - Red Hands Cave

Glenbrook es el portal oriental de las Blue Mountains. Alrededor de la esta localidad hay multitud de rutas, varias de las cuales ya he explorado (1, 2 y 3). Hoy decidí combinar dos nuevas rutas.

Tras comenzar en la estación de Glenbrook y callejear hasta la barrera de entrada al parque nacional, la senda desciende escalonadamente hasta una pequeña playa fluvial llamada Jellybean Pool. Los siguientes 200 metros remontan el río por una zona con grandes bloques de roca donde sorprendentemente no hay un camino bien trazado. Enseguida se llega al cruce del río Glenbrook, que se realiza por un badén (suponiendo que no haya llovido mucho esa semana).

Inmediatamente tras cruzar el río, una senda sale hacia la derecha y se adentra hacia el Oeste por el pequeño valle del arroyo Campfire Creek. Esta senda se encuentra bien mantenida y recorre 3 kilómetros por la espesura de un hermoso bosque en ligero gradiente ascendente. Tras cruzar el arroyo, el camino se vuelve un poco más empinado y enseguida llega a una cueva.

Esta zona de Australia está llena de pequeñas cuevas formadas bajo salientes de piedra arenisca que en ocasiones ha quedado erosionada formando espectaculares puentes y cornisas. Durante más de 40,000 años, estas cuevas han servido de refugio para las tribus itinerantes de aborígenes. En esta cueva en particular, de apenas unos pocos metros cuadrados y unos dos metros de profundidad, sus ocupantes decidieron decorar la roca con las siluetas de sus manos usando ocre. El resultado es un collage de docenas de manos añadidas en distintas épocas, lo que da nombre a la cueva: Red Hands Cave. Las siluetas más antiguas se dibujaron hace 2,000 años, que en realidad es prácticamente ayer en términos de la antiquísima cultura aborigen. Debido a los materiales empleados y a que la cueva está bastante expuesta a los elementos, es posible que la tradición se remonte a mucho antes pero las siluetas anteriores se hayan borrado con el paso de los milenios.

En lugar de desandar el camino, tras pasar por delante de la cueva se puede continuar ascendiendo y conectar con otra senda que recorre la cresta del monte y posteriormente desciende otra vez hacia el valle, completando un pequeño circuito.

Tras regresar a Glenbrook decidí continuar caminando hasta el siguiente pueblo, Lapstone, y tras cruzar la línea de ferrocarril por la estación, descender por una pista forestal hasta la orilla del río Nepean, donde se encuentra otra localidad llamada Emu Plains. El contraste orográfico es muy acusado. Lapstone y Glenbrook se encuentran en las primeras estribaciones de las Blue Mountains, rodeadas de notables cañones. Pero al llegar a Emu Plains se abre una gran planicie. Al río Nepean, luego convertido en el Hawkesbury, todavía le quedan por recorrer 140 kilómetros antes de llegar al océano, pero en este punto apenas se encuentra a 10 metros sobre el nivel del mar. En esta zona tiene un trazado rectilíneo de gran anchura. En sus orillas se han construido parques y paseos fluviales. Tras recorrer el lado occidental durante varios kilómetros se llega a un enorme puente peatonal recientemente inaugurado y que cruza el río en un único vano de 200 metros de longitud. Desde la orilla Este se alcanza la estación de Penrith en apenas unos minutos.










domingo, 9 de junio de 2019

Mount Victoria - Blackheath

Esta es una excursión de 30 kilómetros por el profundo valle del Grose River. Afortunadamente existe la posibilidad de acampar un par de noches para partir la ruta en tres tramos.

Comenzando desde la estación de Mount Victoria, tras callejear un poco y cruzar dos veces con mucho cuidado la carretera, se toma una pista hacia el Este. Son unos cómodos cinco kilómetros prácticamente llanos hasta llegar al borde del acantilado. Allí se encuentra un mirador llamado Victoria Fall Lookout. Aunque las vistas del valle son estupendas, la toponimia no es correcta. Un innecesario cartel explica que desde el mirador no se ve Victoria Fall.

Desde el mirador, una senda desciende cientos de metros en un rápido zigzag por las paredes del valle para llegar a la prometida cascada (Victoria Fall). El río homónimo se precipita desde una caprichosa repisa de roca, dejando detrás un enorme espacio vacío. El descenso prosigue junto al río hasta llegar a la confluencia con el río Grose, donde se encuentra un minúsculo claro en el bosque llamado Burra Korain donde se pueden plantar unas pocas tiendas de campaña.

El segundo día el camino transcurre completamente por la orilla Sur del Grose River, en el fondo del valle. Son unos 10 kilómetros llanos, pero el avance es muy lento. La senda está muy poco transitada, por lo que la vegetación se cierra sobre el camino, grandes árboles caídos obstaculizan en paso, y en algunos puntos hay que gatear por las rocas. Las polainas anti-serpiente son un complemento importante para poder avanzar con cierta tranquilidad. En la parte final de este tramo, el valle se ensancha y el camino transcurre por el espectacular Blue Gum Forest, una jungla de enormes eucalyptus. Un poco más adelante se alcanza Acacia Flat, una zona de acampada mucho más amplia y equipada que la de la primera noche.

El tercer día comienza remontando el Govetts Creek. La vegetación se cierra de nuevo sobre el camino, y si el día es húmedo, el barro hace que algunos pasos resulten resbaladizos. Durante los primeros kilómetros el camino va ascendiendo en ligera pendiente, pero poco después de pasar por Junction Rock y acercarse a los espectaculares muros que cierran el valle, la pendiente se incrementa hasta convertirse en una escalera. De pronto se llega a la base de Govetts Leap, una impresionante cascada de 180 metros de altura. A pie de la cascada el panorama está formado por formidables paredes verticales de roca que parecen infranqueables. Sin embargo, existe un camino de trazado completamente irreal que asciende por la pared a través de escaleras. Con considerable esfuerzo y precaución, se asciende junto a la cascada hasta llegar al borde del acantilado, tras salvar un desnivel de 700 metros desde el comienzo de la jornada. Desde allí ya solo queda caminar cómodamente unos kilómetros por las calles de Blackheath hasta llegar a la estación. Estas calles resultan especialmente bonitas al final del otoño.










domingo, 2 de junio de 2019

Wentworth Pass

El National Pass es una de la sendas más espectaculares de las Blue Mountains. Transcurre por una estrecha repisa de piedra suspendida a media altura de los imponentes acantilados al Sur de Wentworth Falls. Hasta hace unos años solía recorrer esta ruta con frecuencia. En Septiembre 2017 los técnicos decidieron cerrarla al detectar unas rocas que amenazaban con desplomarse sobre el camino. Apenas tres meses después un trabajador perdió la vida trágicamente cuando las rocas se precipitaron sobre la cuadrilla que trabajaba para asegurar la zona. Desde entonces la senda permanece cerrada, mientras aún continúan varias investigaciones.

El Wentworth Pass es otra senda paralela al National Pass, pero que transcurre por una cota más baja, ya en la base del acantilado. Inicialmente estaba en la zona de exclusión, pero recientemente ha sido reabierta. Tras caminar desde la estación de Wentworth Falls por el Charles Darwin Walk y descender por las impresionantes escaleras talladas en la piedra junto a la primera cascada se alcanza el comienzo del National Pass. Apenas se pueden recorrer unos cientos de metros hasta llegar a una puerta que impide el paso. Afortunadamente allí hay un desvío para continuar descendiendo por las aún más vertiginosas Slack Stairs, una secuencia de estrechas escaleras metálicas casi verticales y pasadizos dentro de la montaña. Estas escaleras llevan hasta la base de la segunda cascada.

Desde allí, el sendero comienza a rodear la base del acantilado, prácticamente manteniendo la cota 600 metros y atravesando un precioso bosque húmedo. Esperaba encontrarme el camino en condiciones de abandono, pero afortunadamente no fue así y se nota que han retirado la maleza y los troncos caídos, aunque el bastón es muy conveniente para negociar algunos pasos un poco resbaladizos.

Tras un par de kilómetros se llega al Valley of the Waters. El camino asciende rápidamente junto al río y permite disfrutar de una hermosa secuencia de cascadas y más escaleras. Antes de llegar a la cima hay unos desvíos hacia el Este, pues hay varias sendas para regresar hacia Wentworth Falls. Mi preferida es la combinación de las sendas Overcliff y Undercliff, que permiten disfrutar de varios miradores con vistas sobre el valle, además de formar un camino espectacular por si mismas. Estas sendas también están siendo reparadas para mejorar unas zonas donde se formaban profundos barrizales y para equiparlas con vallas en los segmentos más expuestos.