lunes, 25 de enero de 2021

Crosslands Reserve - Berowra Waters

Desde que el año pasado me hice con un bote inflable, muy ligero y portátil, me dedico a explorar por el agua los paisajes cercanos a Sydney. En esta ocasión, fui al parque nacional de Berowra, a menos de 40 minutos en tren desde mi casa, para continuar navegando por el hermoso estuario del río Berowra. Hace unos meses había partido desde Crosslands en dirección aguas arriba hasta encontrar el final de la zona navegable. Esta vez volví a Crosslands, que es una enorme área recreativa, para navegar en la dirección opuesta.

Los primeros recodos son muy tranquilos. Esa mañana las aguas parecían un espejo. Enseguida tomé un desvío hacia el Este para adentrarme en el arroyo de Calna. La marea estaba bajando y al cabo de unos cientos de metros ya no había profundidad suficiente como para navegar, así que me di la vuelta para regresar al río principal. Algunos bancos de arena comenzaban a emerger y formar islas.

Una imprevista ráfaga de viento hizo que el siguiente tramo fuera un poco más difícil, pero afortunadamente el viento amainó tan rápido como había arreciado. En esta sección, el río transcurre entre algunas paredes de roca.

Al aproximarse a la peculiar localidad de Berowra Waters aparecen barcas, yates y viviendas flotantes. En las orillas hay viviendas y hasta restaurantes de lujo que solo son accesibles por el agua (no hay calles). Tras cruzar con precaución los cables del ferry, un giro hacia el Oeste lleva a una pequeña bahía con lujosos yates y un embarcadero donde tomé tierra. Para regresar hasta el ferrocarril, caminé 6 kilómetros hacia Berowra por la senda del Great North Walk.







martes, 19 de enero de 2021

Wollangambe Crater

La sección de las Blue Mountains más cercana a Lithgow es una que tenía pendiente de explorar. Al norte de la pequeña localidad de Bell, que es una de las más elevadas de las Blue Mountains (1060 metros), hay un lugar llamado Wollangambe Crater. Se trata de un amplio circo que al parecer no tiene origen volcánico ni de impacto, y es simplemente una caprichosa depresión del terreno. Hace unas décadas era un lugar popular de acampada, pero últimamente ha caído en desuso. No hay ningún tipo de infraestructura o señalización oficial, y las sendas requieren algo de experiencia y atención para poder seguirlas.

Comenzando desde las inmediaciones del apeadero de Bell, una pista forestal sale hacia el Norte. Se trata de un cortafuegos para proteger las casas del pueblo. Varios carteles de propiedad privada obligan a ceñirse estrictamente al camino. Tras unos cientos de metros se abandona este cortafuegos perimetral para seguir por una senda en dirección norte. Este camino, de unos 4 kilómetros, fue en su día una pista forestal, pero está abandonado. Desciende progresivamente hacia un afluente del río Wollangambe, lo cruza y vuelve a ascender.

El ascenso termina en una roca llamada "Center of the Universe", muy apropiadamente. Trepando a ella se divisa un panorama de 360 grados. Esta zona fue completamente arrasada por los incendios de hace ahora un año. La devastación es completa, con árboles calcinados que, sin embargo, están volviendo a reverdecer, dando testimonio de cómo la vegetación australiana está adaptada al fuego. En algunos lugares la intensidad del fuego parece haber consumido hasta las piedras. Normalmente en esta época el zumbido de las cigarras sería ensordecedor, pero en esta ocasión predominaba un extraño silencio.

En el "Center of the Universe" hay que girar en dirección Este. Aquí el camino se vuelve más tenue, aunque gracias al fuego, en general es posible distinguir la senda, que discurre por la cresta de las colinas, siguiendo su perfil. En un par de ocasiones el camino se vuelve más rocoso y obliga a hacer algunas trepadas y destrepadas fáciles por las rocas. Unos jitos indican el camino. 

Tras otros 4 kilómetros, la senda se inclina en rápido descenso hacia el río Wollangambe. Junto al río, una zona de espesos helechos tiene un pequeño claro perfecto para la acampada. Unos metros más adelante, un enorme tronco caído sobre el río proporciona un puente perfecto. Las aguas del río son cristalinas y el fondo arenoso, pero la presencia de unas minas en la cabecera del río me inspira poca confianza en la calidad del agua. Un flujo constante de cenizas es arrastrado por la corriente, pese a que los incendios se extinguieron hace un año.

Al otro lado del puente se encuentra el cráter. La parte central es un humedal, y aunque está despejado de árboles, la vegetación es demasiado alta y frondosa como para acampar, excepto en un pequeño claro. Cerca de allí hay una cueva que también sirve de refugio, pero que no llegué a visitar porque la senda estaba impracticable, perdida entre la espesa vegetación y con abundancia de serpientes.






domingo, 10 de enero de 2021

Berowra - Castle Hill

Por la zona de Berowra ya he realizado muchas rutas a pie, pero todavía no había hecho ninguna ruta en bicicleta. Hay una buena cantidad de carreteras sinuosas y relativamente poco transitadas que son muy populares con los ciclistas, especialmente en las primeras horas de la mañana antes de que el calor apriete y aparezcan los grandes coches con sus botes remolcados. Los ciclistas más entrenados conocen un circuito llamado "de las tres gargantas", pero yo me fijé como objetivo más modesto empezar por una de esas gargantas y dejar las otras dos para otra ocasión.

Comenzando desde Berowra, los primeros kilómetros son los más divertidos. La carretera desciende 250 metros por un trazado estrecho y lleno de curvas pero con un firme en perfectas condiciones y sin apenas tráfico (al menos, temprano). Al llegar al fondo del valle la carretera termina directamente en el agua. Aquí hay que esperar unos minutos a la barcaza de Berowra Waters, un servicio de transbordo gratuito. Al llegar la otra orilla hay un restaurante, un embarcadero recreativo y un gran aparcamiento. En esta zona hay muchas residencias que solo son accesibles por el agua (no hay carreteras), por lo que muchos vecinos aparcan aquí y continuan hasta sus casas en barca.

El siguiente tramo es el más difícil: la carretera sube por la otra ladera del valle en dirección Oeste. Tras atravesar el bosque, el relieve se hace más suave y el paisaje cambia completamente. De pronto la carretera se encuentra flanqueada por granjas y establos de caballos. Varios granjeros venden sus productos en un mostrador en el arcén de la carretera.

Al llegar a Arcadia, la ruta gira hacia el sur en dirección a Galston. La carretera se va ensanchando progresivamente, y también aumenta el tráfico. Finalmente desemboca en Old Northern Road, la primera salida rodada que tuvo Sydney hacia el norte. Hacia el Oeste se divisa la planicie del río Nepean y el perfil de las Blue Mountains en la distancia. Tras continuar unos cuantos kilómetros por un estrecho carril bici, se alcanza el suburbio de Castle Hill. Para evitar la carretera, descendí por un bonito parque, aunque eso me obligó a hacer un esfuerzo final para subir hasta la estación de metro de Castle Hill, tras un recorrido de 32 Km.

domingo, 27 de diciembre de 2020

Gordon - Chatswood (via Lane Cove)

El parque nacional de Lane Cove es uno de los que más visito por su cercanía al centro de la ciudad. Esta semana he ido dos veces. La primera fue con mi bote inflable, para explorar el río entre la presa y el Blue Hole, casi debajo del puente De Burghs. Son aproximadamente 4 kilómetros en cada dirección, por aguas muy tranquilas excepto por la abundancia de otros navegantes en la parte baja del río, donde hay un negocio de alquiler de barcas. En el otro extremo, el río se va estrechando y haciendo menos profundo hasta llegar al Blue Hole, que marca del final de la zona navegable. Un puñado de árboles caídos sobre el río dificultan un poco la navegación.

La segunda visita casi seguida al parque fue por tierra, para explorar un acceso que todavía no había recorrido. Desde la estación de Gordon, y tras recorrer unas calles suburbanas, se alcanza la cabecera del arroyo Blackbutt. Una cómoda pista desciende por un bonito bosque hasta llegar la carretera de Lady Game Drive. Aquí el camino deja de estar mantenido, se vuelve mucho más estrecho y casi desaparece entre la maleza. Una tubería indica la dirección a seguir, y al cabo de unos 500 metros de abrirse paso entre ramas, arbustos y telas de araña se enlaza con la senda del Great North Walk, en muchas mejores condiciones. A partir de aquí se continua por la orilla norte del río, atravesando sorprendentes formaciones rocosas. Tras cruzar la presa comienza el camino de ascenso hacia Chatswood por la senda Ferndale.









miércoles, 23 de diciembre de 2020

Ganguddy / Dunns Swamp

Mi última parada en el viaje que hice este año por el interior de New South Wales fue en Ganguddy (también llamado Dunns Swamp), en el extremo Oeste del parque nacional de Wollemi. Allí hay una zona de acampada entre los árboles y las rocas, a la orilla de un lago artificial. Este embalse fue creado hace 100 años para abastecer a una fábrica de cemento a decenas de kilómetros de allí. Los ingenieros aprovecharon un sinuoso cañón del río Cudgegong para crear un lago con una silueta serpenteante.

Esta zona fue calcinada por los incendios de hace un año, creando un extraño paisaje de árboles ennegrecidos, troncos y ramas caídas, y roca desnuda. Además, una gran tormenta con oscuras nubes y rachas de viento huracanado añadieron desasosiego al paisaje durante mi visita. Posiblemente debido a estas condiciones, apenas me encontré a nadie, aunque sospecho que esta zona sea bastante popular en verano.

La geología de este valle es muy peculiar. Enormes bloques de roca toman extrañas formas, en algunos casos presentando una estratificación horizontal que les da el nombre de "pagodas".

Comenzando desde la zona de acampada exploré un par de rutas. La más interesante es la que sale hacia el Oeste en dirección a la presa. Antes de llegar allí atraviesa unos bonitos miradores sobre el lago. Después continué un poco más aguas abajo para explorar Long Cave, en una ribera muy bonita. Y luego, durante el camino de regreso, trepé por las pagodas para explorar un paisaje de aspecto casi extraterrestre.

También tuve tiempo de explorar el lago con mi bote inflable. Es una navegación corta pero fascinante entre las paredes rocosas del cañón.








domingo, 13 de diciembre de 2020

Wondabyne - Woy Woy

Hace unos años (7 años!) salí con un grupo a hacer la ruta entre Wondabyne y Patonga. No fue mi ruta favorita: la recuerdo larga, principalmente por anchas pistas muy expuestas, y sobre todo bajo un sol achicharrador. Quizás por eso he tardado en volver. Esta vez he explorado una variante, comenzando también en Wondabyne pero terminando en Woy Woy. También he cambiado el plan para realizar el recorrido cuando el sol está más bajo. El tiempo, alternando entre el sol y las nubes oscuras y incluso algunas gotas de lluvia, también ha ayudado a hacer la experiencia más agradable. La mejor parte del recorrido es el ascenso al monte Wondabyne, que pese a su baja altura, domina una enorme extensión de terreno y tiene unas vistas panorámicas que abarcan los rascacielos de Sydney (50 kilómetros al Sur), el estuario del Hawkesbury y la Central Coast.





martes, 8 de diciembre de 2020

Bob Turner's Track (Colo River)

El río Colo atraviesa de Oeste a Este el parque nacional de Wollemi desde su origen en los valles de Wolgan y Carpetee. Buena parte de su recorrido transcurre por una zona de difícil acceso, sin carreteras ni localidades, lo que ha permitido que se conserve prácticamente virgen.

Para mi primera visita a esta zona, escogí una corta pero intensa ruta llamada Bob Turner's track. Para llegar allí hay que conducir unos 100 kilómetros desde el centro de la ciudad. La primera mitad de ese recorrido es urbano, hasta llegar a Windsor, donde se cruza el río Hawkesbury y el paisaje cambia completamente. Primero se atraviesa una zona de granjas, luego comienza el bosque, y enseguida la carretera comienza a curvarse y ascender y luego descender otra vez para cruzar el Colo hacia el Norte y volver a subir por las montañas. El paisaje es muy bonito, pese a las evidentes cicatrices de los incendios de hace un año. Finalmente hay que abandonar el asfalto y continuar rodando otros 3 kilómetros por una pista forestal (hace falta un vehículo alto), hasta llegar a un pequeño aparcamiento.

La senda de Bob Turner tiene apenas 3.5 kilómetros, en los que desciende más de 300 metros, especialmente en el primer y el último tramo. El tramo intermedio desciende también, pero en suave pendiente por el interior del bosque. Esperaba encontrarme un camino en malas condiciones, teniendo en cuenta los incendios, las inundaciones y que la senda es prácticamente desconocida. Sin embargo, la mayor parte del camino está en buenas condiciones, con tramos escalonados y bien mantenidos. La única dificultad estaba en salvar algunos grandes árboles caídos recientemente.

El camino termina en una curva del río Colo, en el fondo del profundo valle. En esta zona hay un pequeño claro que parece perfecto para una futura acampada. El Colo es famoso por sus enormes crecidas, y las orillas dan testimonio de ello, con visibles marcas de riadas a gran altura sobre el cauce habitual. Las oscilaciones del río también permiten la aparición de pequeñas playas fluviales. Cuando las aguas están calmadas, son estupendas para un baño o para navegar.

El camino de regreso se hace por la misma ruta. El calor veraniego unido a la disminuida cubierta vegetal debido a los incendios hacen que la subida requiera un buen esfuerzo.