domingo, 11 de noviembre de 2018

Glenbrook - Euroka

Glenbrook se encuentra al comienzo de las Blue Mountains, justo tras el río Nepean, donde la llanura de Sydney termina abruptamente y comienza el laberinto de cañones que forman las Blue Mountains. Comenzando desde la estación de tren, en apenas unos cientos de metros se llega a las puertas de entrada del parque nacional. Inmediatamente el camino desciende rápidamente hacia el cañón de Glenbrook por unas escaleras. A pesar de lo estrecho del valle, el río ha formado una popular playa fluvial. El camino remonta el río por la orilla Norte con alguna dificultad y en apenas unos minutos llega a un vadén donde una carretera atraviesa el río (solo practicable en temporada seca).

Tras iniciar el ascenso por la ladera Sur siguiendo la carretera, al llegar a la primera curva la senda se separa y continua en suave pendiente durante un par de kilómetros atravesando un bosque. Al llegar a la cima de la colina, la senda desciende nuevamente hacia un claro en un valle con forma de anfiteatro. Allí se encuentra la zona de acampada de Euroka, una de las más populares alrededor de Sydney debido a su relativa cercanía a la ciudad y a la posibilidad de acceder con un vehículo (a través de pistas forestales y vadeando ríos).

Euroka está dividida en varias sub-zonas y para acampar hay que hacer una reserva previa. Cada zona permite hasta 6 tiendas, y dispone de unos aseos sin agua, pero perfectamente mantenidos. También hay varias zonas con bancos, mesas y barbacoas. No resulta difícil ver canguros y un gran número de aves.

Desde Euroka se pueden realizar varias excursiones. La más sencilla desciende hasta la orilla del río Nepean. Otras se adentran en el bosque. Varias de estas rutas son pistas forestales y son populares entre los aficionados a la bicicleta de montaña.







domingo, 4 de noviembre de 2018

Terrigal - The Entrance

Terrigal es una localidad de la región de Central Coast, 90 kilómetros al Norte de Sydney, a la que se puede llegar en autobús desde la estación de Gosford. Allí comencé esta ruta, que me llevó por una sucesión de hermosas playas, plataformas de rocas al pie de acantilados, sendas que suben por los acantilados y algún tramo de calle suburbana.

Al caminar por la arena se pueden ver los efectos de la erosión, que se está reclamando el terreno donde se encuentran algunas de las propiedades más deseadas. Varias casas han pedido el jardín, la piscina, las escaleras de acceso a la playa, y los cimientos comienzan a ser visibles.

En la parte más alta de uno de los acantilados hay un mirador/merendero donde había gente con prismáticos apurando el final de la temporada de avistamiento de ballenas. Ese lugar es también un sitio habitual de salto para los que practican el parapente. Las condiciones geográficas serán excelentes, pero la toponimia no es de buen augurio. El lugar de salto se llama "Crackneck". Si eso no es suficiente para desanimar a los saltadores, entonces pueden disfrutar de un vuelo y aterrizar en la colina al otro lado de la playa, llamada "Broken Head".

Tras unos 15 kilómetros de paseo se alcanza el extremo de la península sur del Lago Tuggerah, donde se encuentra la localidad de The Entrance de la que ya hablé en su día. Tras saludar a la multitud de pelícanos característicos de este lugar, decidí continuar bordeando la península, pero esta vez por el interior, junto al lago. Esta parte del recorrido es muy sencilla ya que se realiza por una pista ciclista y atraviesa una multitud de parques perfectamente cuidados.







martes, 9 de octubre de 2018

Anuncios de carreras y apuestas

Hace 6 años, recién llegado a Australia, escribí un par de artículos (uno y dos) en tono divertido acerca de una de las primeras "tradiciones" que me encontré al llegar a esta parte del mundo.  Se trata de la Melbourne Cup, "la carrera (de caballos) que paraliza al país". Con el tiempo he ido dándome cuenta de lo que realmente representa este evento: desde la glorificación de las apuestas hasta la muerte de algunos de los caballos inmediatamente tras la carrera (2 muertes en 2014, otra en 2015... se calcula que unos 100 caballos mueren al año en Australia al terminar una carrera, por diversos motivos).

Debido a la rivalidad entre las dos grandes ciudades australianas, Sydney, capital de Nueva Gales del Sur (NSW), no quiere quedarse atrás. Una rama del gobierno estatal llamada Racing NSW promueve una carrera alternativa llamada Everest, cuya primera edición se celebró el año pasado en un suburbio del centro de Sydney. El evento se publicita como "la carrera más cara del mundo" y el premio para el ganador excede los 10 millones de dólares. Por supuesto, alrededor del evento se desarrolla una enorme actividad de apuestas. La segunda edición se celebrará en apenas unos días.

Este año, Racing NSW quería crear aún más publicidad y expectación. Elevaron al gobierno la idea de declarar el día festivo, como sucede en Melbourne con su carrera, lo cual no fue aprobado. También planearon una maniobra publicitaria espectacular: proyectar sobre las velas del Sydney Opera House el resultado del sorteo de las calles de salida, incluyendo los nombres y dorsales de los caballos, así como los logotipos y colores de la carrera y los patrocinadores. Sin embargo, se encontraron con un problema: la gerente del Opera House (también dependiente del gobierno) se negó. Aunque las velas se iluminan de vez en cuando por diversos motivos, como el Vivid Sydney Festival, el Mardi Gras o celebraciones de triunfos deportivos, los motivos que se proyectan no incluyen textos, logotipos, nombres ni marcas.

La gerente del Opera House parecía tener la razón de su lado... hasta que intervino Alan Jones. Se trata de un locutor radiofónico "neo con" que lleva décadas en antena atendiendo a una limitada pero fervorosa audiencia. Acumula un gran historial de juicios por difamación. Su opinión sobre el cambio climático es que se trata de una farsa, una conspiración para formar un gobierno mundial. Cuando el padre de la entonces Primera Ministra Julia Gillard falleció, Alan sugirió que se había "muerto de vergüenza". También fue condenado por divulgar la identidad de un menor que era testigo protegido en un caso de asesinato. Pese a estas credenciales, que son solo un pequeño extracto de su página en la Wikipedia, Alan goza de una enorme influencia sobre los políticos, especialmente los más conservadores.

Alan Jones, quien no solo tiene pasión por los caballos sino también presuntos intereses económicos en la carrera, entrevistó en directo hace unos días a la gerente del Opera House y con gran agresividad trató de conseguir que revocara su decisión de no permitir la proyección de la publicidad. No consiguió lo que buscaba. Elevando aún más la presión, amenazó con lograr el despido de la gerente, para lo cual llamó también a Gladys Berejiklian, la actual Premier del gobierno de NSW. Gladys no tuvo el coraje necesario. Inmediatamente se plegó a las exigencias de Alan e impuso la autoridad ejecutiva para forzar al Opera House a recibir la proyección.

El asunto no ha dejado indiferente a nadie en Sydney. Durante los últimos días el escándalo no ha hecho más que engordar. El dócil nuevo Primer Ministro del país ha mostrado su entusiasmo por la proyección afirmando que el Opera House es "the biggest billboard in the city", es decir, la mayor valla publicitaria disponible, y olvidándose de que también es Patrimonio de la UNESCO, querido símbolo de la ciudad y una de las obras arquitectónicas más importantes del siglo XX.

Se han recogido cientos de miles de firmas para pedir que la proyección no ocurra. Las protestas vienen desde varios ángulos: defensores de los animales, personas preocupadas por la publicidad de apuestas, defensores de la no-comercialización del Opera House, y ciudadanos escandalizadas por la forma en la que un locutor de radio controla a los cargos políticos electos como si fueran títeres, sin tapujos y en pleno directo radiofónico. Para colmo de la ironía, esta semana estaba programada por el propio gobierno como "semana de concienciación contra las apuestas", un vicio/negocio que genera 20 billones de dólares al año, lo que equivale a 1000 dólares al año por cada australiano.

Para ser justos, hay que recordar que la historia del Opera House no puede separarse de las apuestas. La construcción del edificio llevó décadas, y para sufragarla el gobierno organizó una lotería pública que funcionó durante 40 años. Solo una fracción del coste salió directamente de las arcas públicas.

Finalmente, esta noche se ha producido el sorteo de las calles de salida. Pese a las manifestaciones delante del edificio y las maniobras de los organizadores para despistarles, la proyección ha tenido lugar.

domingo, 30 de septiembre de 2018

Royal Coastal Walk

El Royal Coastal Walk es el paseo costero por el Royal National Park, justo al Sur de Sydney. Aparece en todas las guías como uno de los paseos imprescindibles. Tiene una longitud de unos 28 kilómetros, por lo que algunos excursionistas lo recorren en dos días, acampando en la remota explanada de North Era. Otros lo recorren en un solo día, aprovechando que hay transporte público en las localidades situadas en ambos extremos: Otford y Bundeena.

Estos años pasados había recorrido prácticamente la extensión completa de la ruta, pero en pequeños segmentos, comenzando desde las cabeceras o desde la playa de Wattamolla, a la que se puede llegar en coche. Finalmente he tenido la oportunidad de completar el recorrido de extremo a extremo en una única jornada.

La aventura comienza con un madrugón para coger el tren hacia Otford. Es importante comenzar la ruta temprano porque en el otro extremo, en Bundeena, la única opción para regresar a la ciudad es coger un ferry privado que solo circula hasta el atardecer. Además de esta restricción, también hay varios incentivos: comenzar temprano permite disfrutar de las primeras horas de sol del día sobre el océano, caminar con aire fresco, y disponer de más tiempo para detenerse a descansar y disfrutar del paisaje.

El primer tercio del recorrido va desde la estación de Otford hasta la playa de Garie. Es el tramo con mayores desniveles, pero también con más variedad de vegetación y paisajes. El tramo central va desde la playa de Garie pasando por Eagle Rock hasta la playa de Wattamolla. Comienza con una fuerte subida para salir de la playa de Garie, pero luego transcurre plácidamente por una senda recientemente restaurada. Hace unos meses toda esta zona fue devastada por un incendio, dándole un aspecto desolador. El último tercio de la ruta va de Wattamolla, pasando por las playas de Marley, y de ahí hasta Bundeena. Al ser Domingo y las horas centrales del día, este último tramo estaba muy transitado. Los más dispuestos pueden alargar un poco más la ruta dando un rodeo para visitar Jibbon Head, pero yo no lo hice en esta ocasión.







sábado, 22 de septiembre de 2018

Cowan - Mount Kuring-gai

Esta es una ruta que ya he descrito anteriormente, pero que esta vez realicé en dirección inversa (Norte-Sur) empalmando dos tramos del Great North Walk: uno y dos. La única novedad en el recorrido fue un pequeño desvío para visitar el campamento de Crosslands, aprovechando que el viejo puente sobre el Calna Creek que se derrumbó hace unos años cuando un grupo de excursionistas lo cruzaban sin respetar el límite de carga, ha sido reconstruido.
En realidad, este blogpost es una excusa para publicar el mapa (que no estaba incluido en los artículos anteriores), algunas fotos nuevas, y también para informar que el tsunami profetizado no sucedió.






miércoles, 19 de septiembre de 2018

Profetas del desastre

Esta podría ser la última entrada en este blog. Dentro de unas horas, Sydney podría ser barrido por un tsunami, y después sacudido por un terremoto (en este orden antinatural). Al menos, eso es lo que algunos profetas anuncian.

Hace un par de meses aparecieron en las farolas y buzones de algunos barrios de Sydney unos pasquines anunciando con estremecedora precisión el advenimiento de dos devastadores azotes:


Esta semana, algunos de los profetas que habitualmente se suben a un taburete alrededor del ayuntamiento y hacen oír sus mensajes a través de un megáfono se dedicaron a estremecer a la ciudadanía, tanto en la calle como en los andenes del metro:

(Foto: Reddit)

¿Libertad de expresión/religión o terrorismo? ¿Y si en lugar de gritar el nombre de Jesús, los profetas gritasen el de Alá mientras anuncian la muerte inminente de miles de personas?

martes, 18 de septiembre de 2018

Relevos en el gobierno, otra vez

Continuando con una tradición australiana, el primer ministro electo no ha sido capaz de terminar la legislatura. Una vez más, ha sido derribado por su propio partido.

Hace 3 años Malcolm Turnbull derrocaba a Tony Abbott en mitad de la legislatura, y ha gobernado desde entonces, ganando por los pelos las últimas elecciones. No creo que Turnbull pase a la historia como un intelectual, pero a diferencia de su antecesor, demostró ser capaz de elaborar argumentos complejos y evitar avergonzarse a si mismo y a toda la nación con cada intervención pública. Tampoco es un progresista, pero nunca pareció encajar cómodamente en el partido conservador. Por ejemplo, en el pasado ha sido un activista por la república, y su legislatura será recordada por su calculado entusiasmo por la legalización del matrimonio homosexual.

Los 3 años de Turnbull también serán recordados por la oposición ejercida desde su mismo partido por Abbott, incapaz de ocultar su revanchismo. Como algunos han dicho, en su afán por boicotear cualquier iniciativa, Abbot parecía haber perdido el contacto con la realidad de Australia. Por ejemplo, se opuso ferozmente al matrimonio homosexual, aunque la votación demostró que en Australia en general, y su circunscripción electoral en particular, había una amplia mayoría a favor. También intervino diariamente en medios de comunicación y el parlamento para pedir subvenciones para las centrales térmicas, pedir la apertura de nuevas minas de carbón, y oponerse a cualquier medida para limitar la emisión de gases de efecto invernadero, al mismo tiempo que los australianos parecen estar dándose cuenta finalmente de la importancia de descarbonizar el futuro. Otro ejemplo más: Abbott seguía tuiteando como si aún fuera el primer ministro.

Hace unas semanas, el gobierno de Turnbull tomó una serie de decisiones sobre reducción de gases, y también sobre impuestos para las grandes compañías. Inmediatamente comenzaron los rumores sobre su sustitución. El primer nombre que saltó a la palestra fue el del superministro de Interior e Inmigración, Petter Dutton. Turnbull parecía tener las horas contadas, pero en una sospechosa coincidencia, los medios de comunicación destaparon un par de escándalos del aspirante. Dutton podía tener un conflicto de intereses (simplificando: se había entregado una subvención a si mismo) y presuntamente había intervenido con sus poderes de superministro para adjudicar a dedo un visado para la au-pair de un amigo. El proceso de relevo siguió adelante, pero Dutton perdió la votación. Turnbull salvó la primera bola de partido.

Unos días después, Dutton volvió a la carga, pidiendo una nueva votación. Esta vez, el partido decidió cambiar las reglas y hacer dos votaciones: una para decidir si Turnbull debía seguir, y en caso contrario, otra para elegir a su relevo. Turnbull cayó en la primera votación, pero no fue Dutton sino Scott Morrison, hasta entonces Ministro de Economía, quien ganó la segunda votación. En unas horas, Australia tenía un nuevo primer ministro, y Turnbull lanzaba un último mensaje renunciando a su escaño, haciendo las maletas y exiliándose en Nueva York. Nadie duda que el relevo fue orquestado por Abbott, que trató de hacer primer ministro a alguien de su confianza, sabiendo que él mismo era inelegible.

Oficialmente, el motivo esgrimido por el partido para relevar al primer ministro es que Turnbull estaba cayendo en popularidad y bajando en las encuestas, y las próximas elecciones están a la vuelta del calendario. Resulta curioso que la solución ha sido reemplazar a Turnbull por Dutton (que es bastante impopular) o Morrison (que era un desconocido incluso en su distrito electoral).

El nuevo primer ministro se declara profundamente Cristiano. Desde su primer día como primer ministro ha dicho que la defensa de la libertad de religión será una de sus prioridades, pero como es bien sabido, en neolengua esto es un eufemismo para atacar los progresos en igualdad y libertad sexual. Por ejemplo, Morrison ha dicho que la diversidad sexual le produce escalofríos, y que las políticas anti-acoso que se pusieron en marcha en las escuelas deben ser eliminadas. Al igual que con la Educación para la Ciudadanía en España, hay quien piensa que educar en diversidad necesariamente convierte a la próxima generación en gays y lesbianas. Tampoco parece que Morrison vaya a impulsar a Australia hacia el futuro. Ya han comenzado los rumores de que Australia podría abandonar sus compromisos del Acuerdo de París.

Según parece, las recientes votaciones en partido conservador fueron traumáticas. En las semanas posteriores al relevo, varios parlamentarias del partido han anunciado su renuncia al escaño y su retirada de la política. Algunas de ellas han denunciado públicamente haber sido sometidas a gran presión ("bullying") por parte de veteranos del partido y de los medios de comunicación afines para que votasen en una dirección concreta. Y las bases del partido se han revuelto contra Abbott por su deslealtad, y amenazan con forzarle a descabalgarse finalmente del escaño que ocupa desde hace 25 años. Si eso sucede, Abbott se irá tras haber consumado su vendetta.