domingo, 12 de mayo de 2019

Caves Beach

Caves Beach es una localidad junto al lago Macquarie, entre Sydney y Newcastle. El topónimo es inequívoco: su principal atractivo son las cuevas en el acantilado junto a la playa. Durante la bajamar se puede recorrer la base del acantilado, donde hay una multitud de cuevas de varios tamaños, algunas de ellas interconectadas.

Además de pasear por la playa y las cuevas, hay una senda costera que recorre la parte superior de los acantilados. A apenas un kilómetro al Sur de la playa se encuentra otro lugar con un topónimo descriptivo: se llama Stinky Point, y allí se acumulan montones de algas en descomposición.






domingo, 5 de mayo de 2019

Leura - Wentworth Falls

Las localidades situadas a mayor altitud en las Blue Mountains ofrecen un hermoso espectáculo en Otoño. Los árboles de sus calles, al contrario que la mayor parte de la vegetación nativa, son caducifolios y en esta época adoptan los colores otoñales que nos son familiares en Europa. La previsión del tiempo era favorable en las montañas, así que aproveché para explorar una ruta entre Leura y Wentworth Falls.

La ruta comienza en la estación de Leura, y desciende por el Leura Mall, que es la calle principal del pueblo y donde se estaba celebrando un concurrido mercado. Tras un par de kilómetros en dirección Sur, llegamos al museo de los juguetes y los ferrocarriles de Leura, cuya visita tengo pendiente. Allí abandonamos el asfalto y conectamos con el Prince Henry Cliff Walk, que recorre la cresta de los acantilados, incluyendo un puente sobre un sorprendente cañón.

Uno de los objetivos de este paseo era visitar Pool of Siloam, aunque antes tomé un desvío para realizar un circuito y visitar Lyrebird Dell, una pequeña cascada. Descendiendo junto al arroyo, se alcanza Pool of Siloam, una cascada algo mayor situada en lo profundo del bosque.

Desde allí, una senda asciende otra vez hacia las calles del extremo Sur de Leura. Por estas calles se llega a Sublime Point, un saliente de roca con unas vistas de casi 360 grados sobre el valle de Jamison, incluyendo las famosas Three Sisters.

Desandando parte del camino se llega al club de golf de Leura, un gran complejo turístico. El camino lo rodea y desciende hacia Valley of the Waters y Empress Falls. En lugar de continuar por la espectacular cresta del acantilado, como he hecho casi siempre que he pasado por allí, esta vez decidí subir hasta el Conservation Hut y callejear por Wentworth Falls para disfrutar de los colores otoñales. En lugar de terminar la ruta en la estación, esta vez continué hacia el norte para explorar la ruta circular alrededor del Wentworth Falls Lake, un sencillo pero bonito paseo, y después regresar a la estación.









domingo, 28 de abril de 2019

Mungo Brush (Myall Lakes)

A algo más de tres horas en coche al Norte de Sydney, siguiendo la costa, se encuentra el parque nacional de Myall Lakes. Es una zona de grandes lagos, largas playas (más de 40 km), dunas, penínsulas, islas e istmos. Las poblaciones más cercanas son Hawk's Nest y Tea Gardens, pero una vez que dentro del parque nacional solo hay unas zonas de acampada, de las cuales la más grande es Mungo Brush. Se encuentra en la parte más estrecha entre el lago y el océano, con fácil acceso a ambos.

Hay kilómetros de rutas más o menos acondicionadas en el parque. Durante mi visita exploré tres de ellas. La primera es la ascensión a la colina de Yacaaba desde Hawk's Nest, justo el extremo Sur del parque. Es un paseo corto pero intenso, sobre todo en los últimos 500 metros con una fuerte pendiente. Una vez en la cima, unos pequeños claros en la vegetación permiten disfrutar de unas vistas magníficas del estuario de Port Stephens hacia el Sur, y una interminable playa hacia el Norte.

Otro paseo comienza desde la zona de acampada en Mungo Brush, y sigue una pista hasta llegar a Tamboi, donde el lago se transforma en un rio. Una senda más estrecha continua paralela al rio y atraviesa diminutas zonas de acampada como Bamble Green. El camino continua durante muchos kilómetros más, aunque algunas zonas están actualmente cortadas debido a unas obras para mover una carretera que está siendo sepultada por el avance de las dunas. Todo este camino es complemente plano y atraviesa distintos tipos de bosque. La fauna de esta zona incluye koalas y dingos, aunque yo no me encontré con ellos, y una variedad de aves como kookaburras y pelícanos.

El tercer paseo rodea una pequeña colina adyacente a Mungo Brush. La vegetación se transforma en un bosque húmedo. Al otro lado de la colina hay otra zona de acampada, y para extender un poco el paseo se puede regresar por la playa.







lunes, 8 de abril de 2019

Wentworth Falls - Woodford (via Ingar)

Esta es una excursión de dos días entre Wentworth Falls y Woodford, en las Blue Mountains. Comenzando desde la estación de Wentworth Falls, los primeros kilómetros de la ruta descienden suavemente por el siempre estupendo Charles Darwin Walk, uno de mis paseos favoritos por las Blue Mountains. El propio Darwin lo describió como "exceedingly well worth visiting" cuando en 1836, con 23 años, recorrió el paseo que hoy lleva su nombre. Este paseo lleva hasta las espectaculares cascadas de Wentworth. En lugar de descender hacia el valle por las vertiginosas escaleras, esta vez tomé una senda que prosigue un poco más hacia el Sur antes de virar al Este y volver a encontrar algunas viviendas.

Saliendo de las calles hacia el Este se encuentra el comienzo de Ingar Road, una carretera sin asfaltar que se adentra en la espesura de las Blue Mountains. Por desgracia, un conflicto de lindes con un ciudadano ha provocado que el comienzo de Ingar Road esté cerrado con una valla desde hace un par de años. Una senda improvisada permite a los caminantes sortear la zona de propiedad privada y retomar Ingar Road. Esta carretera recorre 10 kilómetros de suave pero continuo descenso hacia el Este. Finalmente se llega a una intersección donde la carretera gira hacia el Norte y desciende de forma más pronunciada durante otros 700 metros hasta llegar a la zona de acampada de Ingar.

Esta zona de acampada era popular y fue renovada hace unos años, pero el cierre de la carretera a los vehículos ha provocado que solo los caminantes más voluntariosos puedan llegar hasta allí. A pesar de ser un fin de semana con un tiempo fenomenal, fui el único ocupante aquella noche. Junto a la zona de acampada se encuentra una pequeña laguna artificial con una cascada, el único sitio donde la espesa cubierta forestal deja ver un poco el cielo.

El segundo día comienza desandando los 700 metros hasta regresar a Ingar Road. Una vez allí se toma la pista forestal que desciende rápidamente hacia Bedford Creek. Al llegar al fondo del valle hay que cruzar el río. Según el caudal y el equilibrio del caminante, es posible saltar de piedra en piedra para cruzar sin mojarse. Aquí se encuentra el punto más bajo de la ruta, a 385 metros sobre el nivel del mar, un descenso de más de 500 metros desde el comienzo en Wentworth Falls. El destino es la estación de Woodford, a 620 metros de altura, así que el resto del camino es una cuesta hacia arriba. Al cabo de un kilómetro de fuerte ascenso para salir del valle, la pista se ensancha al enlazar con la carretera (sin asfaltar) que lleva a Murphys Glen, otra zona de acampada. Desde aquí los últimos kilómetros son un cómodo paseo en ligera ascensión.






lunes, 25 de marzo de 2019

Port Kembla - Shellharbour

Port Kembla es una pequeña localidad en la costa de Illawarra, unos 100 kilómetros al Sur de Sydney, o algo más de dos horas en tren. Su nombre está asociado a la industria pesada, pues allí se localiza una importante planta siderúrgica, un enorme puerto de minerales y mercancías, y otras industrias auxiliares. El paisaje recuerda mucho a Tabaza o Veriña. El primer kilómetro de la ruta, desde la estación terminal del ferrocarril hasta llegar a la costa, se realiza a la sombra de altos hornos, gasómetros y montañas de mineral. Afortunadamente pronto se deja atrás el paisaje industrial y se llega a un parque costero.

Dirigiéndose hacia el Sur se alcanza una playa de 7 kilómetros de longitud y de arena fina e inmaculada. Tras recorrer el largo arenal hasta el extremo de la península, se regresa al asfalto para cruzar el puente sobre el estrecho que comunica el lago Illawarra con el océano. A partir de ahí, los siguientes kilómetros alternan parques, paseos marítimos y varias playas más. Todo el recorrido hasta llegar la bonita localidad de Shellharbour, unos 20 kilómetros después de empezar el paseo, es completamente plano. La belleza natural de esta zona de la costa queda complementada por la magnífica infraestructura, con innumerables mesas de picnic, barbacoas, parques infantiles, aseos con duchas, playas con servicio de salvavidas, carriles bici, etc. Para concluir el paseo hay que abandonar la costa y callejear hacia el interior hasta llegar a la estación de tren de Shellharbour.








lunes, 11 de marzo de 2019

Wombeyan Caves

A tres horas en coche desde Sydney, y a unos 50 kilómetros al Sur de las famosas cuevas de Jenolan se encuentran las cuevas de Wombeyan. Son bastante menos populares que sus vecinas del Norte porque se encuentran más lejos de la ciudad y los accesos son más difíciles: imposible para autobuses y complicado para turismos. Viniendo desde el Oeste, los últimos 20 kilómetros están sin asfaltar. El acceso desde el Este es una pista de 65 kilómetros solo para todoterrenos.

Las cuevas se encuentran en un bonito valle cerrado por todos lados. El río, que solo fluye en temporada húmeda, desaparece dentro de la montaña. Existen varias cuevas habilitadas para el turismo, algunas con guía y otras de visita libre. Yo visité la cueva de Wollondilly, por la que se realiza un recorrido lineal siguiendo un antiguo cauce subterráneo. La visita es bastante más exigente que la de cuevas como Valporquero o El Soplao porque hay abundantes tramos de escaleras metálicas casi verticales, pasajes bastante estrechos y techos muy bajos que obligan a caminar con la espalda doblada. Aunque no es tan espectacular como las cuevas españolas citadas, la visita a Wollondilly merece la pena.

A la entrada del complejo de cuevas hay una zona de acampada con unos equipamientos excelentes considerando lo remoto de la localización. Hay duchas con agua caliente, una cocina y un salón comunitarios, una pequeña tienda, un campo de juegos, dos pistas de tenis, etc. Como es habitual, todo perfectamente mantenido excepto las pistas de tenis, que parecen abandonadas. También hay un par de rutas señalizadas para pasear por los alrededores. Durante mi estancia en el campamento, además de los habituales canguros también se pasearon entre las tiendas unas cuantas goannas de notable tamaño.









sábado, 2 de marzo de 2019

Juicios y noticias

Australia ha sido sacudida esta semana por la publicación del fallo del jurado que ha condenado al máximo responsable en Australia de una conocida corporación internacional. El tribunal considera probado que el acusado, de 77 años, cometió horribles crímenes con dos víctimas menores de edad hace más de 20 años. Los detalles que se han conocido acerca de estos crímenes son desgarradores. El condenado no es ningún desconocido: ha sido la cabeza visible en Australia de dicha corporación durante las últimas dos décadas, número tres en la jerarquía internacional de la organización, vicepresidente de finanzas de esta enorme corporación, y hasta hace poco, miembro de su selecta junta directiva global y consejero directo del CEO.

Irónicamente, el condenado había estado a cargo de anteriores investigaciones de crímenes similares en el seno de la misma organización, que ya acumula varias condenas, muchas denuncias y según algunos informes, miles de posibles casos similares solo en Australia, un país de apenas 25 millones de habitantes. El condenado también había utilizado su enorme influencia para tratar de frenar la igualdad de derechos para los homosexuales y para defender el celibato. Según el fallo del jurado, el condenado no predicaba con el ejemplo en ninguno de estos aspectos.

Pese a los repetidos mensajes de tolerancia cero que la corporación ha emitido recientemente de cara a la galería, el condenado sigue en nómina en uno de los puestos de más alto rango. Tan solo ha sido relevado de algunas de sus responsabilidades, y ha recibido el consejo de no estar a solas con menores de edad. El condenado también ha recibido muestras de apoyo públicas, incluidas cartas al tribunal ensalzando su buen carácter y rogando clemencia, por parte de al menos dos ex-primer ministros de Australia. El cuartel general de la organización en Australia, ubicado en un templo similar al que, según el jurado, fue escenario de los crímenes tras una de las reuniones dominicales con los clientes más fieles de la organización, ha anunciado que no tiene intención de retirar la placa conmemorativa con el nombre y el retrato del condenado que adorna el pórtico de entrada al edificio. Quienes muestran su apoyo al condenado argumentan que todavía cabe la posibilidad de un recurso, y que es posible que el recurso prospere debido a que la condena no se cimienta en pruebas materiales sino en el testimonio acusador de una de las víctimas (la otra falleció hace unos años).

Aunque este caso ha ocupado los titulares esta semana, en realidad la noticia no es nueva. Después de años de investigaciones durante los que el sospechoso estuvo refugiado en un minúsculo estado europeo y solo se prestó a declarar a través de videoconferencia, el año pasado el sospechoso fue finalmente reclamado por la justicia australiana, aterrizó en el país delante de los flashes de las cámaras y tuvo que personarse ante un tribunal. Fue en ese momento cuando la cobertura mediática sufrió un apagón. El juez declaró un embargo total sobre todas las informaciones relativas al juicio, un procedimiento poco habitual pero no único. El motivo: el sujeto tenía varias causas pendientes, y se sospechaba que la atención mediática sobre el primer juicio podría condicionar al jurado del siguiente caso. El primer juicio se celebró dos veces (el primer jurado no llegó a un acuerdo), y en diciembre de 2018, un tribunal popular pronunció su fallo. Los periodistas estuvieron presentes en el juicio tomando notas, pero sin poder publicar nada. El día del fallo algunos medios nacionales publicaron que se había producido una gran noticia, pero que tenían prohibido informar al respecto. Sin embargo, las leyes garantistas de la justicia terrenal han quedado obsoletas en la era de Internet: medios de comunicación extranjeros como la CNN o el Washington Post publicaron la noticia. El nombre del condenado se convirtió en "trending topic" en Australia, y en cuestión de horas la página de Wikipedia ya estaba actualizada. El apagón informativo continuó dos meses más, hasta que esta semana se tomó la decisión de cancelar el segundo juicio relacionado con unas acusaciones que se remontan 40 años atrás. La prensa australiana por fin pudo informar con grandes titulares y reportajes. No obstante, el juez está furioso porque considera que algunos medios se habían adelantado al publicar durante estos meses informaciones más o menos veladas sobre el fallo. Más de treinta periodistas han recibido cartas pidiendo explicaciones y amenazando con severas penas de cárcel.

Con la corporación hemos topado, amigo Sancho.