domingo, 10 de diciembre de 2017

Springwood - Faulconbridge (via Perch Ponds)

Springwood y Faulconbridge son dos localidades en la línea de ferrocarril de las Blue Mountains. Desde la estación de Springwood una senda parte hacia el sur y gradualmente desciende al valle siguiendo el arroyo Magdala. Tras 4 kilómetros cruzando el arroyo de un lado para otro y pasando junto a pequeñas cascadas se llega a una intersección llamada Perch Ponds. Aquí se puede girar hacia el este para hacer un circuito de 4 kilómetros para visitar un mirador llamado Martin Lookout. El mirador está en la cima del valle, lo que obliga a un rápido ascenso (y descenso) de 200 metros por la ladera.
Una vez se ha completado el circuito del mirador, desde Perch Ponds se toma una senda llamada Victory Track que remonta primero el río Glenbrook y luego el arroyo de Sassafras. A lo largo de esta senda hay varias opciones para salir del valle hacia el norte y regresar a Springwood, pero si se continua por la senda durante 6 kilómetros se asciende gradualmente y se llega a la estación de Faulconbridge.
Esta es una ruta ideal para el verano, ya que transcurre enteramente en la espesura del bosque, a la sombra de la vegetación y con algunos refugios rocosos. En cambio no parece una buena opción para días lluviosos ya que la senda cruza ríos y arroyos en múltiples ocasiones, lo que obliga a saltar de roca en roca y puede ser imposible cuando el agua esté alta.





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domingo, 3 de diciembre de 2017

Carlingford - Parramata River (via Ponds Walk)

Carlingford es un suburbio situado a 20 kilómetros al noroeste del centro de Sydney. Un pequeño ramal conecta este lugar con la red principal de ferrocarriles de la ciudad. Cerca de la estación terminal de este ramal se encuentra el parque de Galaringi, punto de partida de una ruta llamada "The Ponds Walk". Esta ruta demuestra cómo con un poquito de inversión los ayuntamientos pueden transformar una zona en principio no muy atractiva en un agradable paseo para los vecinos y visitantes.

El camino está perfectamente señalizado y la senda está despejada de maleza. Recorre una serie de parques suburbanos y zonas boscosas acompañando al arroyo Ponds en su descenso. Las charcas a las que alude el nombre del río y la senda debieron desaparecer hace muchos años con el desarrollo urbanístico, pero aún así es posible observar abundantes aves y reptiles. Tras unos 7 kilómetros de suave descenso atravesando la parte de atrás de los barrios residenciales, el camino termina en una zona industrial. Un par de kilómetros adicionales a través de un polígono industrial permiten llegar a la desembocadura del arroyo en el Parramatta River, donde se enlaza con una amplia red de pistas ciclistas y se puede tomar el ferry.



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domingo, 26 de noviembre de 2017

Chatswood - Lane Cove - Roseville

En este paseo exploré dos accesos a Lane Cove desde el Este. Comenzando en la estación de Chatswood, un camino señalizado como "Rail to River" desciende desde la colina. Tras dejar atrás las calles de Chatswood, el camino acompaña a un arroyo Swaines a través del bosque de Ferndale. Al cabo de un rato un inoportuno campo de golf bloquea la parte más baja del valle y obliga al camino a rodearlo, e incluso hay que volver a caminar por alguna calle. Finalmente se llega al puente y a la presa del río, que son un lugar muy popular para organizar picnics.

El regreso lo realicé a través del Blue Gum Creek. El primer kilómetro es llano, hasta que el camino da un giro y asciende rápidamente por un tramo con escalones. Aunque desde aquí se puede continuar hacia Chatswood, en lugar de cerrar el circuito decidí continuar hasta la siguiente estación, Roseville.





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sábado, 18 de noviembre de 2017

Resultados de la encuesta

Como comentaba anteriormente, Australia llevaba unos meses hablando sobre el matrimonio homosexual, o más concretamente, en la eliminación de la discriminación por género de la ley del matrimonio. En un espectacular y prolongado fracaso colectivo de los políticos australianos, el gobierno adoptó unilateralmente una solución de compromiso que incluía la convocatoria de una encuesta postal no vinculante (no un referéndum, para el que no había consenso político) con un coste económico directo de más de $100 millones de dólares.

La dañina campaña duró varios meses y en ella se agitaron temores paranoicos y se utilizaron argumentos que provocan vergüenza ajena, como ya comenté en el otro blogpost. Al ser una encuesta sin valor vinculante, algunas administraciones como la ciudad de Sydney se sintieron libres para sumarse a la campaña y tomaron partido por la opción del "sí", aumentando el coste para el erario público. Empresas privadas como la mía también fueron muy activas, por ejemplo mediante una espectacular iluminación de la fachada de la oficina en pleno centro de Sydney. Hubo innumerables manifestaciones en las calles, en algunos casos enfrentadas y con acusaciones de violencia. Los partidarios del no, que a menudo dicen tener a Dios de su lado, se reconfortaron al leer un gigantesco "vote no" en el cielo de Sydney un domingo por la mañana, aunque en este caso el mensaje del cielo fue obra de una empresa de publicidad aérea a quien alguien pagó miles de muy terrenales dólares.

El formato de la encuesta, de distribución postal, también estuvo plagado de problemas. Hubo denuncias de papeletas robadas, extraviadas o enviadas directamente a la basura. En algunos casos más extremos y tristes, hubo hogares donde el cabeza de familia aparentemente interceptó todas las papeletas dirigidas a los miembros de la familia y decidió usurpar el derecho a voto a su propia familia, quizás asustado de lo que otros podrían opinar. La privacidad del voto también estuvo comprometida, pues una vez introducidas en el sobre, las papeletas resultaban legibles al trasluz.

Aún así y pese a que el voto no era obligatorio (a diferencia de las elecciones, donde sí es obligatorio votar) un 80% de los australianos participaron en la encuesta. Los resultados oficiales confirmaron lo que las encuestas habían anticipado: un 62% a favor, 38% en contra. El "sí" ganó en todos los estados, y fue especialmente dominante en los centros urbanos de Sydney y Melbourne (84% a favor). También ganó ampliamente en la circunscripción de Warringah (75%), confirmando que su parlamentario y ex-primer ministro Tony Abbot ha perdido completamente el contacto con su electorado. En el lado opuesto, el "no" se impuso, en algunos casos de forma abultada (74%) en algunas circunscripciones del extrarradio de las capitales, en un resultado que muestra correlación con la mayor presencia de comunidades religiosas Chino-cristinanas y Musulmanas de perfil más conservador.

Los políticos australianos ya no pueden esconderse debajo de sus escaños ni un minuto más. Lejos de rendirse, incluso antes de conocerse los resultados oficiales, algunos parlamentarios conservadores ya estaban trabajando en varios borradores de ley llenos de asteriscos y letra pequeña. Esperemos que los políticos sepan entender el mensaje de modernidad e igualdad que los ciudadanos les han enviado y aprueben sin mayor pérdida de tiempo una ley justa.

martes, 3 de octubre de 2017

Leura - Katoomba (via Federal Pass y Golden Stairs)

Leura es una pequeña localidad en el corazón de las Blue Mountains situada entre Katoomba y Wentworth Falls. Desde la estación desciende la bonita calle principal con multitud de pequeños comercios y árboles floridos. Enseguida se llega a un parque y después a un área recreativa. Aquí comienza la parte más interesante. La senda (perfectamente mantenida y señalizada, como casi siempre) baja hasta la orilla del río y se mete en un pequeño cañón. De pronto el horizonte desaparece y el río se precipita por la cascada llamada Bridal Veil.

Desde el mirador resulta difícil imaginar por dónde seguirá el camino, pero de alguna manera consigue bajar hasta la base de la cascada. Pero esto es solo el comienzo del descenso. Tras atravesar un precipicio por una zona llamada "el anfiteatro", la senda desciende rápidamente por varias escaleras hasta llegar a una pequeña meseta. La vegetación en este lugar, llamado Leura Forest, es completamente distinta a la que dejamos atrás en la parte alta del acantilado, 300 metros más arriba.

Aquí se enlaza con Federal Pass, una senda bastante llana que recorre la base del acantilado. Primero rodea la base de las famosas Tres Hermanas y luego llega a Scenic World, una atracción turística. Siguiendo por el Federal Pass, un par de kilómetros más adelante el camino se vuelve incómodo por la necesidad de atravesar un pedrero causado por una serie de desprendimientos ocurridos en 1931, aparentemente relacionados con la actividad minera en esta zona.

Tras superar esta zona el Federal Pass continua en dirección a Ruined Castle y Mount Solitary. Sin embargo, esos lugares quedarán para otra ocasión, porque esta vez ascendí por las Golden Stairs. Este paso es el más occidental de los que he explorado para descender o ascender al Jamison Valley (de este a oeste: Wentworth Falls, Empress Falls, Leura Falls, Giant Stairway, Furber Steps y Golden Stairs), y quizás el menos espectacular de todos ellos. La cima se llama Narrow Neck, y es un estrechísimo muro de roca que separa Jamison Valley de Megalong Valley. Desde allí, una pista forestal conduce hasta las calles de Katoomba.









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Field of Mars

Field of Mars es el nombre de un pequeño bosque escondido entre barrios residenciales. Dispone de un centro de recepción de visitantes, y al parecer es visitado por varias escuelas que llevan allí a los críos para enseñarles acerca de la flora y fauna característica de esta región.

Afortunadamente, Field of Mars forma parte de una sucesión de pequeños parques atravesados por senderos que permiten caminar casi ininterrumpidamente por zonas verdes desde la localidad de Ryde hasta la orilla de Lane Cove.





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domingo, 10 de septiembre de 2017

Matrimonio homosexual

Ayer se celebraron elecciones locales en algunos municipios, pero la atención de los australianos está puesta en otra "votación" que parece que finalmente se va a celebrar en las próximas semanas.

Hace un año ya hablé de las intenciones del gobierno australiano de convocar un plebiscito para cambiar la ley y permitir el matrimonio de parejas del mismo sexo, que actualmente es ilegal en Australia. Las cosas no han hecho sino complicarse desde entonces.

En 2012, el Parlamento y el Senado australiano rechazaron una reforma legal para permitir las uniones homosexuales, con un resultado abrumadamente negativo en ambas cámaras (los votos negativos doblaron a los positivos). De haberse aprobado entonces, Australia hubiera sido el duodécimo país en proclamar la igualdad de derechos de sus ciudadanos. Recordemos que España fue el tercer país, en 2005. Desde entonces, hasta 21 iniciativas legislativas han fracasado en Australia.

Sin embargo, cuando se pregunta a los parlamentarios y senadores sobre su posición en este asunto, existe una clara mayoría en ambas cámaras de miembros que públicamente apoyan el cambio legal (fuente: Wikipedia, que además señala con asteriscos a quienes ahora dicen estar a favor pero votaron en contra en 2012). Tanto el Primer Ministro como el líder de la oposición dicen estar a favor (en el caso del PM, de manera más tímida, mientras que el líder de la oposición acude a manifestaciones). Y según las encuestas, más del 60% de la población australiana también están a favor.

En estas circunstancias, ¿cómo es posible que la legislación se encuentre atascada? Por razones difíciles de entender, el parlamento resulta incapaz de aprobar el cambio de la ley. En un intento de desbloquear la situación (o quizás de quitarse el muerto de encima), la coalición conservadora actualmente en el gobierno prometió convocar un referéndum. La oposición laborista y las asociaciones civiles a favor del matrimonio homosexual se opusieron, como ya expliqué en el blog anteriormente, y la iniciativa fracasó en el Senado. Así que el gobierno ha decidido ejecutar un surrealista plan B, que consiste en pedir a la ABS (equivalente al INE en España) que realice una encuesta postal a todo el electorado. La participación en esta encuesta es voluntaria, a diferencia de las elecciones donde la participación es obligatoria. Y además el resultado es no vinculante. Para poder participar hay que registrarse previamente.

El despropósito es de gran magnitud. Para empezar, se calcula que el coste directo de hacer la encuesta será de 120 millones de dólares de dudosa procedencia, ya que no hay ninguna ley sobre el particular ni tampoco el parlamento ha aprobado una partida presupuestaria para ello. Este ha sido uno de los principales argumentos utilizados en un recurso en el Tribunal Supremo para tratar de detener la consulta. El alto tribunal desestimó el recurso esta semana, y las papeletas comenzarán a enviarse la próxima semana.

Los partidarios del sí y del no ya han comenzado a hacer campaña. En el lado del sí, la clave parece estar en conseguir movilizar a la ciudadanía y hacer valer la considerable ventaja que tiene el sí en las encuestas. En el lado del no, la campaña ha comenzado con un anuncio de televisión firmado por la "Coalición por el Matrimonio", un grupo equivalente al Foro de la Familia tras el que está el ultraconservador Australian Christian Lobby. El spot contiene declaraciones de madres horrorizadas porque "la escuela podría permitir a mi hijo ir con un vestido", a lo que otra madre añade que en los países que ya han aprobado el matrimonio homosexual, esta práctica se convierte en "obligatoria". Afortunadamente vivimos en la era de los memes de internet, que ya se han encargado de ridiculizar esta farsa. Ninguna agencia de publicidad ha querido responsabilizarse del anuncio.

También han intervenido en campaña algunos ex Primer Ministros también ultraconservadores, como el seminarista Tony Abbot o John Howard. Este último ha querido dar una estocada al matrimonio homosexual diciendo que su aprobación violaría la libertad religiosa de los floristas. El argumento contiene tantas falacias que produce vergüenza ajena y no merece más análisis.

Afortunadamente la sociedad australiana parece ajena a la deriva de los ultras. Las encuentras indican que la mayoría apoya el matrimonio homosexual, incluso dentro del segmento de los que se consideran religiosos. Es más, el apoyo es especialmente elevado entre los que manifiestan ser católicos. Varios líderes cristianos y de otras religiones están apoyando públicamente el voto a favor y califican de "abominable" el spot de la autoproclamada "Coalición por el Matrimonio".

La aparición de este tipo de mensajes de desinformación, cuando no directamente de odio y crispación, es precisamente uno de los argumentos de quienes se han opuesto repetidamente a la celebración de un referéndum. Conviene recordar que esta encuesta es no vinculante. Los partidos políticos no han sido capaces de explicar cómo van a manejar el resultado que se conocerá en Noviembre. Se supone que si la encuesta da la victoria al no, los políticos podrán aparcar sin remordimientos el debate en sede parlamentaria durante unos cuantos años más. Si el resultado de la encuesta fuese afirmativo, entonces los políticos se sentirán legitimados para debatir una ley (cuyo borrador aún no se conoce) en el Parlamento. El problema es que para eso no hace falta despilfarrar 120 millones de dólares. Sus señorías en el Parlamento y el Senado están allí precisamente para eso, para debatir y aprobar leyes y para agilizar la toma de decisiones. Ese es el mandato que recibieron en las últimas elecciones hace apenas un año. Si sus señorías creen que necesitan consultar a la ciudadanía para comenzar a debatir si todos los ciudadanos deberían tener los mismos derechos, entonces ¿cuál piensan que es su trabajo?